La Esquerra del postprocés, sobre todo a partir de la llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, ha sido la de «ensanchar la base», la de llegar a acuerdos con los socialistas con un doble fin: hacer que ERC fuera un partido más ‘votable’ en el área metropolitana de Barcelona gracias al blanqueo que conseguía del PSC y el PSOE a cambio de sus votos en el Congreso y, por otra parte, arrastrar a los socialistas del catalanismo al separatismo. Esta es la tesis de Oriol Junqueras que Marta Rovira ha apoyado durante el último lustro.
Fruto de estos acuerdos no solo Pedro Sánchez ha contado con el apoyo continuado del grupo que Gabriel Rufián dirige en el Congreso, también hemos visto como el PSC ha pactado con ERC los decretos lingüísticos que intentaron burlar – y lo han conseguido – la sentencia del 25% de docencia en español. También el PSC pactó con los separatistas la renovación de la cúpula del ente que dirige TV3 y Catalunya Ràdio – las dos ‘estructuras de Estado’ más importantes que ha creado el secesionismo -.
No solo eso, el PSC gobierna en la actualidad en tres de las cuatro diputaciones catalanas con ERC, está a punto de cerrar el pacto pendiente con Collboni en el Ayuntamiento de Barcelona y la Delegación del Gobierno en Cataluña, en manos del PSC, mira hacia otro lado hacia la violaciones que centenares de ayuntamientos separatistas practican de la Ley de Banderas o de la obligación de tener el retrato del Rey Felipe VI en la sala de plenos.
Además, el PSC aplica a pie juntillas la política lingüística de ERC, recordemos como el alcalde Collboni despidió a medio centenar de trabajadores temporales del Ayuntamiento de Barcelona por no poseer un certificado de catalán, entre ellos su cocinero personal, un clarinetista de la orquesta municipal y varios trabajadores de limpieza.
Y el PSC ha apoyado, a cambio de nada – ni siquiera ha conseguido el Hard Rock, una de las concesiones que arrancaron en el 2023 a ERC y que se ha caído ahora fruto de la exigencia de los Comunes para votar la investidura de Illa – los presupuestos de Pere Aragonès del 2023 y los fallidos del 2024. Ni Marta Rovira, ni Oriol Junqueras, estaban en desacuerdo con el pacto para investir a Illa. Rovira lo ha apoyado de manera rotunda y Junqueras ha jugado a una aparente ambigüedad, pero mandando a todos sus fieles – Joan Tardà, Gabriel Rufián, Juli Fernández, etc – a pedir el ‘sí’ a la militancia.
El PSC ha pasado a ser un elemento más del separatismo. El socialismo catalán es el ala más moderada, si así lo prefieren, pero ya ha comprado totalmente el marco mental del independentismo de ERC. Juntos, socialistas y Esquerra, colaborando en la conversión del Reino de España en una República Confederal en la que el PSC podrá pactar a izquierda o a derecha, según le convenga, para gobernar en Cataluña por lo siglos de los siglos.
A fin de cuentas, los socialistas gobernaron en la Diputación de Barcelona – la más importante de España – con Junts en el mandato 2019-2023, y en la actualidad lo hace con ERC. El PSC, al abrazar el independentismo, tiene infinitas posibilidades de pacto. Y ha sido Esquerra Republicana la que ha conseguido que los socialistas dieran ese paso imprescindible para que Cataluña pueda, usando la terminología separatista, «avanzar como país».
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