Las administraciones catalanas tratan de marginar al castellano y hacerlo completamente invisible, pero la realidad es que están abocados al fracaso. Pese a que han gastado ingentes cantidades de dinero para arrinconar el español, el fracaso es mayúsculo.
Hasta las propias encuestas de la Generalitat dejan claro que el castellano es el idioma más usado por los ciudadanos catalanes. Es la realidad que los ‘hooligans’ del catalán tratan de cambiar a base de imposiciones. Para ello, no tienen problema alguno en señalar a comercios o particulares, están dispuestos a todo.
Lamentablemente, los señalados no van a contar con el nuevo Govern de Salvador Illa, ya que este ha dejado meridianamente claro que mantendrá la política lingüística de sus antecesores en el cargo. El PSC pide el voto en castellano y después lo guarda en un cajón para no molestar a sus socios separatistas.
La hispanófoba Sílvia Orriols ha publicado en sus redes sociales una imagen que deja bien a las claras la situación del español en las administraciones catalanas. En un centro de salud de Ripoll hay carteles en catalán y en árabe y ni rastro del castellano. Nada más que añadir.

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