‘El Periódico de Catalunya’ publicó este miércoles una incidencia que ha afectado a docenas de miles de viajeros: los que hayan circulado por las diez paradas más céntricas de la L3, entre Sants Estació y Diagonal, desde el 8 de agosto: no hay cobertura para teléfonos móviles en ese tramo.
De hecho, TMB reconoció a este diario que la incidencia podía haber empezado antes y haber alcanzado a otras estaciones colindantes, como Fontana. Y aseguró que «en breve» se arreglaría. Como poco, dos semanas sin cobertura. Eso es eficacia.
Además de la inseguridad que asola toda la ciudad, la suciedad, la hispanofobia de la cartelería municipal y de su política laboral y la permisividad municipal ante la persecución a determinados sectores económicos como el turismo, ya ni funcionan los móviles en las estaciones más concurridas de una de las líneas de metro más concurridas.
Así es la Barcelona de Jaume Collboni, dos semanas para arreglar una incidencia con los móviles, una eternidad para intentar acabar con la endémica suciedad de Barcelona y la imposibilidad absoluta de atajar la violencia turismofóbica y la inseguridad que ha convertido a la capital catalana en el paraíso de los delincuentes. Collboni es la versión con corbata de Ada Colau.
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