
Que el estadio Santiago Bernabéu está de obras es algo bien conocido por todos, pero si quieren mantener el Tour y cobrar 25 euros (28 en taquillas) por barba el Real Madrid debería ofrecer algo más de lo que da, porque la sensación de decepción es más que justificada. Si contamos la cola para la fotografía (opcional y que se paga aparte) con la última Champions y con la imagen virtual de un jugador merengue a escoger, en 45 minutos ya estás fuera. Y sin la cola, media hora larga.
Servidor, acompañado de otras dos personas, lo hizo el pasado miércoles. Tenía curiosidad en ver lo que suponía un museo espectacular. Y no fue así. Muchos trofeos, eso sí, porque el Real Madrid ha ganado todo lo habido y por haber, algunas pantallas interactivas, un vídeo — bastante interesante — sobre la maqueta del nuevo estadio. Y poco más. Eso, y ver un estadio totalmente derruido por las obras, es lo que para el Real Madrid cuesta veinticinco eurazos.
En menos de 45 minutos pasas directamente a la tienda para seguir llenando la caja registradora merengue. Ni una triste colección de las diferentes camisetas que han vestido los muchos ídolos que ha tenido el club más laureado del mundo, alguna exposición sobre un jugador, no sé, algo que hiciera que el museo de un club que presume de grandeza fuera algo impactante. Y no lo es. Y el museo lo va a ser tras el fin de las obras, que no cobren 25 euros durante las mismas.
El Real Madrid será el club más grande del mundo. Pero con el Tour del verano del 2023 se ha dejado alguna pluma en el camino. Es, simplemente, una falta de respeto hacia los incautos que pasamos por taquilla pensando que veríamos algo digno de recordar. Y sí que lo recordaremos, pero por lo chapucero.
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