La frustración se apoderó del vestuario blanquiazul tras el 0-2 frente al Real Madrid. Ramon Terrats, visiblemente afectado en el Auditorio Juan Segura Palomares, personificó el desgaste de un equipo que compite pero no concreta. Su lenguaje corporal, marcado por el abatimiento, reflejó la impotencia de una plantilla que ve cómo los resultados siguen sin acompañar en este 2026.
Autocrítica total del centrocampista
Terrats no se escondió y asumió la responsabilidad de la derrota de forma individual. El futbolista reconoció que su semblante serio se debía a las oportunidades desperdiciadas durante el encuentro: «Me considero culpable de lo que ha pasado, he tenido mis ocasiones y no las he metido».
El jugador admitió que la racha de partidos sin ganar es un escenario «complicado» que empieza a pesar en el ánimo del grupo. Según Terrats, el esfuerzo físico no es suficiente, pues el fútbol actual exige una mentalidad más fuerte y mayor efectividad en las áreas.
Una final anticipada en el Sánchez-Pizjuán
Con solo cuatro jornadas por delante, el Espanyol ya no tiene margen de error. La visita al Sevilla se presenta como un duelo trascendental para la supervivencia del proyecto.
Objetivo: Sumar los tres puntos como sea.
La clave: Ser contundentes y ganar los duelos individuales.
El mensaje: «Nos estamos jugando mucho todos».
Hechos, no palabras
El mediocentro perico cerró su intervención con una llamada a la acción. Aunque el vestuario asegura tener claro el camino para revertir la situación, Terrats fue tajante al afirmar que esa convicción interna «también se tiene que ver» sobre el césped. El equipo ya no busca análisis, sino resultados inmediatos para escapar de la zona de peligro.
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