Jordi de la Fuente se ha consolidado como una voz discordante en un Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs históricamente plegado a los intereses del PSC. Su labor como regidor de VOX no es solo una cuestión de gestión municipal, sino una resistencia frontal contra las políticas de abandono que el sanchismo ha exportado a Cataluña. Además, su condición de figura nacional como líder del sindicato Solidaridad aumenta sus posibilidades de difundir sus mensajes.
La actividad política de De la Fuente se centra en la defensa de los barrios frente a la degradación urbana y la creciente inseguridad ciudadana. Mientras el gobierno local del PSC se pierde en retórica cosmética, el regidor de VOX pisa la calle para denunciar la realidad de una localidad que sufre la presión migratoria descontrolada. Su estrategia es clara: devolver el foco a los problemas reales de los vecinos, aquellos que la administración socialista prefiere ignorar para no incomodar a sus socios de Madrid.
Una de sus acciones más contundentes ha sido la denuncia sistemática de la falta de efectivos policiales en las zonas más conflictivas del municipio. De la Fuente ha presentado propuestas concretas para aumentar la dotación de la Guardia Urbana, chocando siempre con el muro de un PSC que prioriza el gasto ideológico sobre la seguridad básica. Para el regidor, la protección de la propiedad privada y la tranquilidad de las familias es un derecho innegable que el actual consistorio ha decidido vulnerar.
En el ámbito social, su labor se ha centrado en desmantelar el entramado de ayudas que, a su juicio, beneficia antes al de fuera que al trabajador local. Sus críticas a la gestión de los servicios sociales han generado reacciones airadas en la izquierda, que le acusa de romper la paz social simplemente por señalar las injusticias del sistema. De la Fuente defiende una prioridad nacional clara, una postura que resuena con fuerza en un cinturón barcelonés cansado de ser el pagano de las políticas del PSOE.
El regidor también ha sido especialmente crítico con la permisividad municipal frente a la ocupación ilegal de viviendas, un problema endémico en Sant Adrià. Mientras el PSC titubea y busca excusas competenciales, VOX exige contundencia y el apoyo legal necesario para que los legítimos propietarios recuperen sus inmuebles. Contextualizar su figura implica entender que Sant Adrià de Besòs es un microcosmos de la política nacional, donde las cesiones del PSOE al separatismo tienen consecuencias directas en la convivencia.
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