La Cataluña separatista se ha convertido en un clan de chivatos que se dedican a señalar al que no les gusta para amargales la vida y, si es posible, para procurarle la muerte civil y laboral. Todo aquel que ose llevarles la contraria, o no actúe según sus deseos, ya sabe a lo que se expone. Ahora están empeñados en extender el terror lingüístico: o hablas en catalán, o atente a las consecuencias.
El diario ‘El Mundo’ informó hace unos días que la Plataforma per la Llengua, la entidad que reconoció haber espiado la lengua que usaban escolares catalanes en el patio y que es generosamente subvencionada por la Generalitat, registró unas ciento veinte denuncias relacionadas con el uso del español por parte de profesores universitarios en noviembre.
Este ha sido el primer mes de funcionamiento del ‘buzón virtual de denuncias’, una web en la que los estudiantes — la mayor parte de ellos vinculados a sindicatos violentos separatistas — pudieran chivarse, de manera anónima, de aquellos profesores que imparten sus asignaturas en español cuando, teóricamente, deberían hacerlo en catalán.
Estas 120 quejas de noviembre de 2021 duplican las que Plataforma recibió en todo el 2020 dentro del ámbito universitario: 56 ‘quejas lingüísticas, según datos de la misma entidad. Este aumento se debe a que la Generalitat ordenó a las universidades catalanas la elaboración de ‘listas negras’ de aquellos profesores que usan el español en sus clases. Además, exigió informes sobre las «incidencias lingüísticas» por «cambios de idioma en las aulas».
Plataforma per la Llengua, como herramienta bien subvencionada de los partidos separatistas, se ha volcado con este fin con la ayuda inestimable de la ANC — que cuenta con terminales en las universidades públicas catalanas — y el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans, la organización radical que ha agredido física y verbalmente en varias ocasiones a estudiantes constitucionalistas como los de forman parte de S’ha Acabat!
Las delaciones lingüísticas son la enésima muestra de miseria moral de un separatismo que ahora ha decidido acabar con la lengua catalana, un idioma bello y culto, usándola como elemento totalitario de exclusión. Los secesionistas están consiguiendo, con su violencia simbólica y no tan simbólica, que el uso social del catalán sea cada día menor. Al final, sus teóricos ‘defensores’, van a acabar con una lengua milenaria.
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