
El separatismo catalán es insaciable a la hora de extender el uso del catalán entre la población residente en Cataluña y a la hora de repartir «carnets de catalanidad». Una de las entidades fetiche del secesionismo catalán, el Ateneu Barcelonés, ha llenado Barcelona de carteles en inglés para intentar atraer a sus postulados a los ‘expats’, los ciudadanos de otros países que residen en esta ciudad.
En ellos invitan a estos extranjeros a formar parte de «El Club del Català» para aprender catalán ya que «aquí el catalán no solo se estudia, se habla, se siente y se vive» en «grupos pequeños y amistosos, con una pareja lingüística local a tu lado y un montón de locales deseosos de ayudarte a que aprendas, hasta que un día ya estás listo para pensar, hablar y sentir como un catalán».
Por supuesto, para el Ateneu Barcelonés «no se puede pensar, hablar y sentir como un catalán» en castellano, porque para eso son una entidad separatista instalada en que el catalán es la «lengua propia» de Cataluña y el español es cosa de otras tierras. El Ateneu no quiere enseñar catalán a los extranjeros, quiere adoctrinarles en su concepción de la catalanidad como una realidad monolingüe en el que el español no tiene cabida.
El Ateneu Barcelonès ha sufrido una deriva preocupante: se ha convertido en un espacio cada vez más dominado por el pensamiento único del nacionalismo catalán. Las actividades organizadas por la entidad muestran una clara tendencia separatista. Conferencias, mesas redondas y presentaciones literarias giran en su mayoría en torno a una visión nacionalista de la historia, la lengua y la cultura catalanas.
Los ponentes suelen coincidir en su apoyo al llamado “procés” y a la independencia, mientras que las voces discrepantes son, cuando aparecen, testimoniales o directamente ignoradas. La composición de sus órganos directivos refleja también esta alineación política. Numerosos miembros de su junta han estado o están vinculados a partidos o entidades del entorno soberanista. De hecho, la actual presidenta del Ateneu Barcelonès es Isona Passola, una cineasta y productora entregada a las producciones propagandísticas de tono separatista.
Esta afinidad se traduce en un sesgo evidente a la hora de seleccionar actividades, otorgar premios o fijar posicionamientos públicos. El sectarismo ideológico también afecta a la imagen pública del Ateneu. Lejos de atraer a nuevas generaciones de creadores o pensadores con sensibilidad crítica, la entidad se enroca en un discurso cerrado y repetitivo. Su conexión con la Barcelona diversa, multicultural y bilingüe del siglo XXI se ha debilitado hasta casi desaparecer.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















