El cierre de las fiestas navideñas llega este año con un sabor agridulce para el bolsillo de los españoles. El roscón de Reyes, protagonista indiscutible de las mesas cada 6 de enero, se ha convertido en el último termómetro de una inflación que no da tregua. Pese a las promesas de alivio económico, la realidad en el mostrador de la pastelería dicta una sentencia diferente.
En Cataluña, los maestros pasteleros estiman unas ventas que rozarán el millón de unidades, tal y cómo informa el digital ‘El Nacional’. Sin embargo, este volumen de mercado convive con un incremento medio de los precios del 3%. La tradición resiste, pero lo hace a costa de un esfuerzo mayor por parte de las familias, que ven cómo los productos básicos y los caprichos estacionales siguen una senda ascendente imparable.
A nivel nacional, la cifra de consumo es masiva: 30 millones de roscones cruzarán los umbrales de los hogares españoles. Es un dato que refleja la fortaleza de nuestras costumbres, pero también la magnitud del impacto económico. Un dulce artesano para cinco personas oscila ya entre los 25 y 30 euros, un lujo que empieza a ser difícil de justificar para muchos ciudadanos.
La gestión económica actual, marcada por una presión fiscal alta y costes de producción disparados, ha trasladado el peso directamente al consumidor. El gremio artesano lucha por mantener la calidad mientras los ingredientes básicos no dejan de encarecerse. Esta situación pone en jaque al comercio de proximidad, aquel que da vida a nuestros barrios y ciudades.
Si analizamos la distribución industrial, el panorama no es mucho más alentador para el ahorro. Un estudio reciente de Facua sitúa el incremento medio en los supermercados por encima del 6,8%. En algunos casos concretos, el encarecimiento respecto al año pasado llega a ser de un sangrante 34%, una cifra que pulveriza cualquier previsión oficial de moderación de precios.
La gran distribución ofrece alternativas algo más económicas, rondando los 20 euros, pero a menudo a costa de la calidad artesanal. Aun así, la mayoría de las referencias analizadas en las grandes cadenas han subido de precio de forma notable. La realidad del mercado desmiente el optimismo que a veces se intenta proyectar desde los ministerios económicos.
Alcampo lidera las subidas en el sector retail con un incremento medio superior al 13%. Le siguen de cerca cadenas como Mercadona, con casi un 10% de subida, e Hipercor. Estas cifras demuestran que el control de la inflación sigue siendo una asignatura pendiente para un Gobierno más centrado en el relato que en la microeconomía de las casas.
Es significativo que, de los productos analizados, la inmensa mayoría sean hoy más caros que hace tan solo doce meses. Solo una minoría testimonial ha mantenido o bajado sus importes. Este escenario dibuja una cuesta de enero especialmente empinada para los españoles, que despiden la Navidad con el monedero tiritando.
El ciudadano medio asiste con resignación a este goteo constante de subidas. No se trata solo de un postre, sino del símbolo de una pérdida de poder adquisitivo que se ha vuelto estructural. Mientras el debate político se pierde en concesiones y retórica, la cesta de la compra —y hoy el roscón— sigue siendo el principal problema real de la calle.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















