La crisis sanitaria en los bosques catalanes cobra una nueva dimensión este lunes. El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha confirmado el hallazgo de 18 nuevos cadáveres de jabalí infectados por la Peste Porcina Africana (PPA). Con este último balance, la cifra total de animales positivos se eleva ya a 47, localizados siempre dentro del perímetro crítico de seis kilómetros en torno a Cerdanyola del Vallès.
Los datos revelan una tendencia preocupante que se ha acelerado en los últimos doce días. Pese a la acumulación de casos, el departamento que dirige Ordeig ha decidido mantener intacto el actual operativo de contención. Unas 200 personas trabajan sobre el terreno en una carrera contra el reloj para evitar que el virus salte a la cadena ganadera.
Hasta la fecha, se han analizado 621 ejemplares en una zona de vigilancia que se extiende hasta los 20 kilómetros desde el epicentro del foco. La estadística es fría pero elocuente: el 8% de los jabalíes testados portan una enfermedad que amenaza directamente al sector cárnico catalán. La sombra de la sospecha sobre la eficacia de las medidas preventivas empieza a alargarse.
El Ministerio de Agricultura ya dio la voz de alarma el pasado 29 de diciembre al anunciar dos muertes adicionales. Sin embargo, el salto a 47 positivos evidencia que el virus circula con mayor intensidad de la que se preveía inicialmente. El control de la fauna salvaje se revela, una vez más, como el talón de Aquiles de la bioseguridad en el territorio.
Desde el Govern se intenta transmitir un mensaje de calma institucional que no siempre cala en el sector agropecuario. Ordeig insiste en que el foco se mantiene «contenido» dentro del primer radio de seguridad. El objetivo prioritario es evitar el cierre de mercados exteriores, un escenario que sería catastrófico para la exportación porcina de Cataluña.
El sector porcino es uno de los pilares de la economía catalana y cualquier error en la gestión de la PPA podría derivar en pérdidas millonarias. La complacencia no tiene lugar cuando se trata de una enfermedad tan volátil y destructiva. Los próximos días serán determinantes para comprobar si el cordón sanitario es realmente estanco o si el virus ha tomado la delantera.
La comunicación oficial se centra en subrayar que se están cumpliendo los objetivos previstos. No obstante, el aumento constante de la mortalidad entre la fauna silvestre sugiere que la erradicación del brote está lejos de producirse. La transparencia en los datos de los análisis pendientes será clave para mantener la confianza de los productores.
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