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El Catalán Opinión

El recreo de la libertad

"Desde Waterloo, el prófugo solicitará todo lo que considere para mantener su 'ficción'”

Por José Antonio Guillén Berrendero
sábado, 16 de septiembre de 2023
en Opinión
5 mins read
 

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Hay un lugar en el que todo es posible: la mente de un niño y la pluma de un escritor.  Ahora parece que Waterloo – no el de Napoleón – y la mente del presidente del gobierno han pasado a una suerte de realismo mágico de carácter voluntarista y mesiánico. El jueves 17 de agosto se abría un periodo político que será el plano de fondo de opinadores y legitimadores del fracaso español. Se trata de un episodio más de un ciclo político de desintegración, que se inició con el triunfo electoral de ZP en 2004 y que con sus altos y bajos, todavía hoy mantiene su fulgor. Una estela disolvente que se abre paso en una España colocada ante una encrucijada

Desde Waterloo, el prófugo solicitará todo lo que considere para mantener su “ficción”, esa que parece llevarnos al caos por acumulación de una incompetencia recurrente de los partidos llamados constitucionalistas. La victoria del PP en las últimas elecciones, esas que algunos quieren vender como la ofensiva de las Ardenas de 1944, no es una derrota fáctica, toda vez que desde todos los lados se acepta como “normal” que el PSOE niegue la posibilidad de llegar a acuerdos efectivos con el PP en el caso de que éste alcanzara el gobierno. No, por el contrario, se ha naturalizado que sea el PSOE el que pacte con un conglomerado de siglas y partidos con un marcado carácter disolvente del proyecto de nación que representa la Constitución. Es precisamente a ésta a la que se apela como material flexible en el que cabe todo, incluso aquello que no está escrito en la Carta Magna. Bien, nuevamente, la mente del niño todo lo puede.

Hemos llegado a una nueva paradoja que se llama Amnistía o cualquier eufemismo que PS o YD y otros voluntariosos miembros del gobierno planteen. La ciencia del derecho en esta España nuestra, esa “querida España” de Cecilia, es una herramienta que pretende transformar la realidad e incluso reescribir el pasado. Términos propios del derecho romano como abolitio, indulgentia, amnestia o gratia adquieren una dimensión disolvente de nuestro orden constitucional. Si el término amnistía impone, por razón etimológica de su origen griego, que debemos vivir sin memoria, sin recuerdo, una especie de sueño como en la mítica serie de Los Serrano.

En aquella serie, Antonio Resines (producto de nuestra democracia y régimen del 78), despierta de un sueño en el que Belén Rueda (Lucía en la serie), no estaba muerta, como nos habían hecho creer a todos los espectadores de la serie, sino que estaba amorosamente viva. Bien, pues parece que desean hacer pasar por un sueño los dramáticos momentos que los españoles vivimos desde septiembre del 2017 hasta la sentencia definitiva contra los golpistas y separatistas catalanes.

Hay en los partidos separatistas, mal llamados independentistas, una pulsión de melancolía. Melancolía por su lengua, por su arcadia, por esa sala de juegos infantiles en la que todo era como el niño quería y siempre ganaban los que él deseaba. Esta lógica se rompe en el patio del colegio. Allí, se mezclan todos los “idearios” infantiles que han salido del cuarto del hogar familiar para compartir la esfera común con otros igualmente válidos, lo que, naturalmente, aboca a la bronca entre iguales. Este conflicto provocado, provoca un conflicto porque, como es natural, los niños crean leyes arbitrarias de las que nunca son responsables y ya se sabe que sin delito no hay ley.

Pues bien, esto es lo que parece que quieren hacernos creer los separatistas, PS, Sumar y YD quienes han decidido dibujar a una bestia plantada en el centro de una Constitución convertida en un páramo daliniano. Locura o contumaz delirio infantil, las consecuencias de esta acción predisponen a una sociedad a ver mermada la libertad y la vigencia de un texto que nos ha dotado de una convivencia tranquila y sosegada. Bendito aburrimiento el de la democracia. Como ya ocurriera en los años 30 del siglo pasado en Alemania a la luz de las polémicas intelectuales de autores como Carl Schmitt, la Constitución comienza a ser vaciada, convertida en una carcasa hueca en la que nada de lo que allí se dice tiene valor ante la fortaleza de la legitimidad que da la suma de populismo y separatismo nacionalista.

El pistoletazo de salida de esta nueva realidad comenzó, como hemos dicho, con el gobierno de ZP y sus pulsiones y sueños domésticos convertidos en políticas y en la génesis de una construcción social que pretende expulsar al otro, a la derecha española y a todos sus votantes. Para ello, buscan con inopinado éxito, anular su capacidad de intervenir en el debate público y la conversación civil de tal modo que la nueva hegemonía del mal llamado “progresismo” invada todas las esferas de la sociedad. Esta actitud de ZP y del separatismo demuestra que no es necesaria la otrora transformación social mediante la violencia. Ahora el recurso es al populismo que se gritó en la campaña electoral de 2004 por parte de algunos y que, desde entonces, es el punto de fuga de nuestra vida política y del pensamiento “denso” de la izquierda y sus prescriptores.

La última metamorfosis del progresismo español ha sido la acusación de GOLPISTA que, desde el Palacio de la Moncloa, profirió la ministra portavoz del Gobierno contra José María Aznar, cuando éste indicó que era necesaria una reacción cívica contra la posibilidad de que PS esté negociando una amnistía para los separatistas y los actos de 2017. Su grito fue replicado por YD, Patxi, tertulianos varios. Todos ellos insisten en el falaz argumento de que el llamamiento de Aznar es una convocatoria de revuelta. Pese al evidente y grotesco argumento, nadie arguye el hecho de que YD se reuniera hace unas semanas con el Puigdemont, que ahora es Godot. Este acto de dudosa estética representa una verdadera anomalía democrática y evidencia algún tipo de distorsión cognitiva de lo que significa ser vicepresidenta del gobierno, pero no importa, todo sea por que no llegue el apocalipsis zombie que significaría un gobierno que no fuera el “progresista”

Pero acabemos. No sabemos todavía, dónde y cómo será el Palacio de Invierno al que Aznar pretende lanzar a los perversos zombis de la derecha española. Desconocemos el impacto de la “mentira de sinople” que el gobierno quiere lanzar sobre las palabras de Aznar y de los dirigentes del PP. Pero es evidente que el eco del pasado es cada vez mayor. La fractura social, la división entre contrarios parece ya un escenario cada vez más constante en el que el gobierno y sus satélites se sienten cómodos. La política en España parece una mueca desgarrada de un pecador pidiendo paz, piedad y olvido.

José Antonio Guillén Berrendero

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TV3, el tamborilero del Bruc del procés

Sergio Fidalgo relata en el libro 'TV3, el tamborilero del Bruc del procés' como a los sones del 'tambor' de la tele de la Generalitat muchos catalanes hacen piña alrededor de los líderes separatistas y compran todo su argumentario. Jordi Cañas, Regina Farré, Joan Ferran, Teresa Freixes, Joan López Alegre, Ferran Monegal, Julia Moreno, David Pérez, Xavier Rius y Daniel Sirera dan su visión sobre un medio que debería ser un servicio público, pero que se ha convertido en una herramienta de propaganda que ignora a más de la mitad de Cataluña. En este enlace de Amazon pueden comprar el libro.

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Etiquetas: AmnistíaPPPSOE
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