Es simplemente alucinante que a estas alturas de la pretemporada del RCD Espanyol apenas estén perfiladas las salidas y las entradas de jugadores, cuando el equipo tiene ante sí un reto de gran dificultad: el intentar subir, a la primera, a la máxima categoría del fútbol español tras la desastrosa temporada 2022-2023. Y no será nada fácil.
No sé si en el club piensan que va a ser todo muy sencillo. No lo va a ser. Que el Espanyol haya tenido la inmensa fortuna de haber subido rápidamente tras los cinco anteriores descensos no es garantía de nada. Ahí están casos de históricos como el Real Zaragoza como prueba. Y si no se consigue, las consecuencias económicas pueden ser dramáticas.
El club no da la sensación de tener una hoja de ruta clara y bien planificada para conseguir el ascenso. Más bien al contrario. Claro está que el Espanyol es propiedad de un millonario, y que por lo tanto él es el primer interesado en subir a Primera para revalorizar su propiedad. Pero no parece que estén por la labor. Que Luis García esté rodando a futbolistas que no sabemos si van a ser al final los titulares para emprender el reto del paso por Segunda es un grave error.
El Espanyol hizo bien con la rebaja del precio de los abonos, para garantizarse una notable presencia de aficionados en la grada en una temporada que será muy difícil. Pero, hasta ahora, ha sido el único acierto de esta temporada 2022-23. Urge ya que la dirección deportiva cierre la plantilla, y no horas antes del cierre del mercado. Luis García merece trabajar con todos los efectivos lo antes posible.
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