Hauríeu de dar les gràcies als dos regidors socialistes de Ripoll, que en un acte de responsabilitat institucional i política, van evitar (amb la seva abstenció) una nova qüestió de confiança.
Ripoll necessita estabilitat i bona gestió, no tacticismes polítics d’alta volada… pic.twitter.com/4cFZTH0Sjc
— Sílvia Orriols (@orriolsderipoll) April 10, 2026
El teatro político del PSC ha sufrido un cortocircuito inesperado en Ripoll. Lo que debía ser un muro de contención contra Aliança Catalana se ha convertido en una pasarela de colaboración institucional. La alcaldesa Sílvia Orriols ha logrado aprobar sus presupuestos municipales gracias a la abstención estratégica de los dos concejales socialistas.
Esta maniobra ha dejado en evidencia la falta de control que el PSC ejerce sobre sus cuadros locales. Mientras Salvador Illa se envuelve en la bandera de la «concordia» y el cordón sanitario, sus propios representantes en el territorio deciden mirar hacia otro lado. El resultado es una victoria política sin precedentes para Orriols. En Vilassar de Mar le pasó algo parecido al PSC, y la actuación fuera de control de sus regidores permitió que ERC y sus aliados desalojaran a la alcaldesa de Junts.
La alcaldesa de Ripoll no ha tardado en hurgar en la herida abierta del socialismo catalán. A través de sus redes sociales, ha defendido la «responsabilidad» de los ediles que permitieron desatascar las cuentas. Para Orriols, la actitud de los socialistas locales es un acto de pragmatismo frente al bloqueo constante de la oposición.
La realidad es que el PSC ha permitido, por omisión, que la gestión de Aliança Catalana siga adelante sin obstáculos. El empate a siete votos se resolvió mediante el voto de calidad de la alcaldesa, una situación que los socialistas podrían haber evitado fácilmente. Su abstención es, a efectos prácticos, una validación de la hoja de ruta de Orriols.
Desde la federación de Girona del PSC han reaccionado con una mezcla de sorpresa e indignación impostada. El partido asegura que los concejales actuaron por cuenta propia y sin informar a la dirección. Sin embargo, resulta difícil creer que un movimiento de tal calibre se produzca sin el conocimiento de los órganos internos.
La ejecutiva del PSC ya ha citado a los dos rebeldes para exigirles explicaciones inmediatas. El daño a la imagen del partido, que pretende liderar la lucha contra lo que denominan «extrema derecha», es ya irreparable. La coherencia de Illa queda cuestionada ante la libertad de movimientos de sus bases en el norte de Cataluña.
Orriols ha aprovechado el caos socialista para presentarse como una gestora preocupada por la estabilidad. En su réplica al comunicado del PSC, ha pedido al partido que dé las gracias en lugar de buscar castigos. Para la alcaldesa, la gestión del municipio debe estar por encima de los tacticismos políticos que se cocinan en Barcelona.
Este episodio demuestra que el discurso oficial del PSC tiene grietas profundas que sus rivales saben explotar con éxito. La supuesta unidad de acción contra Orriols ha saltado por los aires al primer contacto con la realidad presupuestaria. El socialismo catalán se encuentra ahora en la incómoda posición de tener que purgar a sus propios cargos.
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