El palabro plurinacional

La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, ha propuesto a Bolivia como ejemplo de Estado plurinacional para el modelo estatal defendido por el equipo de Pedro Sánchez. Creemos que para poder establecer comparaciones no hay nada como conocer la historia, por ello conviene al pueblo español tener referencias de esa Constitución y cuál es el río subterráneo ideológico que la sustenta.

En 1987 la Falange Socialista Boliviana seguidora de David Añez Pedraza se escinde formando el partido Movimiento al Socialismo-Unzaguista (MAS-U). En el MAS-U el sustrato de fondo son las reivindicaciones de los cocaleros, cultivadores de la planta sagrada en las culturas andinas y el marco ideológico es el “katarismo aymara”, que da fuerza política para gobernar un país que está partido en dos: uno, al oriente y al sur, que representa al mestizo y al criollo boliviano, y el otro al occidente. Su lema “Como indios nos explotan, como indios nos liberaremos”. El indio se enfrenta al “cholaje” (blanco-mestizo) nacionalista y comunista, la motivación es la no asimilación del indio, sino su liberación.

La  Constitución boliviana, tuvo como asesores algunos profesores de Derecho y de Ciencias políticas españoles que están en la mente de algunos que se han decantado por un pensamiento político que va del socialismo bolivariano a un populismo posmarxista y posmoderno  inspirados en Laclau y Mouffe.  Esa Constitución nació entre apoyos y rechazos de distintos sectores de su sociedad.  Su denominación completa es  “Ley Fundamental del nuevo Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, descentralizado y con autonomías”. Fue aprobada en un referéndum nacional en febrero del año 2009, es el principal instrumento político del Gobierno de Evo Morales.

Los fundamentos constitucionales, son: la caracterización del Estado como plurinacional, intercultural y comunitario, el principio de la preexistencia de los pueblos indígenas, y la consagración constitucional del dominio de sus territorios ancestrales por los pueblos indígenas. La terminología clave es el planteamiento el “Vivir Bien” que postula una relación distinta entre el Estado, el mercado, la sociedad y la naturaleza. “Vivir Bien no sólo son dos palabras, sino un sistema político, económico, social y cultural alternativo a los sistemas liberales, neoliberales, socialistas y a la modernidad, expresados en una nueva teoría política y constitucional en permanente construcción que nace desde las cosmovisiones de las naciones y pueblos indígenas originario campesinos, y las comunidades interculturales bolivianas y es concebido en el contexto de la interculturalidad”, afirman.

Así mismo, se habla de “pueblos indígenas originarios campesinos”, mantiene una concepción de la soberanía bajo una forma directa y delegada, e introduce el concepto de pluralismo jurídico, y el Órgano Electoral tiene mismo rango que los tres poderes del Estado.

Lo destacable es la introducción de lo “pluri” y lo “multi” elevados a rango constitucional, que es, por lo visto, lo que ha emocionado a los nuevos detentadores del poder en el PSOE. Ello en Bolivia contribuyó a fortalecer la identidad de los pueblos indígenas, su autovaloración, su cohesión y su organización interna.

El primer artículo de la nueva Constitución describe a la República Boliviana como “un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país”.

La economía plural está constituida por las formas de organización económica comunitaria, estatal, privada y social cooperativa. La economía plural se articula sobre los principios de complementariedad, reciprocidad, solidaridad, redistribución, igualdad, sustentabilidad, equilibrio, justicia y transparencia.

Como se comprende algunos de estos conceptos y derechos son de difícil aplicación en el mundo occidental, y en la Unión Europea, pues se definen derechos no de las personas sino de las colectividades, con una visión esencialmente indígena (aymara). La RAE señala para indígena: “originario del país de que se trata”, quizás esto agrade a algunos nacionalismos hispanos pues a los “auténticos” de los territorios les da ánimos para seguir en su esquema territorial exclusivo y en ocasiones hasta xenófobo de eliminar a quien no piensa como ellos. Para mayor abundamiento de sutilezas organizativas, las Fuerzas Armadas, juegan un papel prioritario para el desarrollo del país, lo que se ha traducido en la reimplantación del servicio militar obligatorio, a partir de los 17 años, para que cumpla una función de formación técnica.

El quid de la cuestión radica en esta posverdad que se ha instalado en la clase política y que igual sirve para un roto y un descosido o, como dicen en algunas partes de Iberoamérica de los remiendos, “un curcusete a punto pollo”.

Lo que califica a estos nuevos políticos españoles  es que buscan el extremismo amparados en el grupo, en la uniformidad, en creencias y emociones sencillas, simples y fáciles de formular en donde siempre priva el egoísmo y la emoción sobre la racionalidad.

Ya saben los españoles cual es el nuevo modelo constitucional que desea el nuevo PSOE. Que ‘Dios’ nos coja confesados.

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