La ‘Processó General’ de Mataró ha vuelto a situarse en el centro de la diana del sector secesionista. Lo que debería ser una muestra de fe y tradición se ha convertido en un nuevo campo de batalla ideológico. Todo ello por la interpretación de la ‘Marcha Real’ durante la salida de las imágenes religiosas.
El himno de España sonó con fuerza hasta en tres ocasiones en la plaza de Santa María de la capital del Maresme. Los pasos de la ‘Esperanza’, el ‘Santo Sepulcro’ y la ‘Soledad’ abandonaron la basílica bajo los acordes del himno nacional, como es costumbre en todo el país. Esta estampa de normalidad parece haber escocido a quienes pretenden imponer un pensamiento único en Cataluña.
El nacionalismo más radical no tolera los símbolos que unen a todos los españoles y en redes se han lanzado a criticar lo que debería ser un síntoma de normalidad: que suene el himno de España en España. Entre los separatistas que han puesto el grito en el cielo está el hombre de confianza de Carles Puigdemont, Josep Lluís Alay.
La Comisión de la Semana Santa ha tenido que salir al paso de las críticas para calmar los ánimos. Han dejado claro que el uso del himno «no tiene ninguna connotación política». Es, sencillamente, una costumbre arraigada en las celebraciones religiosas de todo el país.
Pese a las explicaciones, los terminales mediáticos del nacionalismo han intentado criminalizar el acto. Les molesta que en Mataró se exhiba sin complejos el orgullo de pertenecer a una nación común. Para el separatista, cualquier bandera que no sea la suya es motivo de conflicto. Mónica Lora, regidora de VOX en esta ciudad, ha defendido que suenen los sones del himno nacional, ya que «es lo más normal. Estamos en España. Lo que es surrealista es que moleste».
La ‘Processó General’ es el evento más multitudinario de estas fechas en la comarca del Maresme. Reúne a todas las cofradías locales y a los tradicionales ‘Armats’ en un despliegue de cultura popular. Este año, además, la basílica de Santa María recuperó el protagonismo como inicio y final del trayecto.
La libertad de expresión también consiste en poder escuchar el himno nacional sin ser señalado. Mataró dio una lección de dignidad frente a los que buscan la ruptura y el enfrentamiento constante. La Semana Santa seguirá siendo un espacio de convivencia pese a los intentos de politización de la izquierda y el nacionalismo. España y sus símbolos son, y seguirán siendo, parte esencial de la realidad catalana.
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