El Espanyol representa un sentimiento que a todos nos une, pero también es una entidad que maneja más de docenas de millones de euros al año. Y a los pericos nos conviene que siempre se gaste el dinero con un criterio profesional, no por ‘afinidades’ por una teórica vinculación blanquiazul. En el caso que no se invirtieran bien nuestros recursos no nos beneficiaría en absoluto, porque nos impediría crecer.
El sentimiento perico ha de estar representado por la grada, que es la que ha de impedir que se produzcan excesos mercantilistas que acaben con la filosofía del club, pero teniendo clara nuestra situación como SAD. Podemos fiscalizar, pero siempre teniendo claro que hay un propietario que es el que tiene la última palabra. Lo que le hemos de exigir es que invierta bien y ejecute una política económica y deportiva sensata para que el Espanyol, que es nuestro sentimiento, sea cada día mejor.
Pero nos hemos de olvidar del “yo soy más que tú porque mi familia lleva cien años en el club”. La pregunta es si es bueno que diversas sagas lleven tantos años vinculadas a la entidad, porque se pueden creer que el sentimiento perico es suyo, cuando es de todos, de los miles de ciudadanos que compartimos el amor por estos colores. No puede haber “pericos viejos” y “pericos nuevos”. Todos los somos. Y todos partimos de cero cuando comenzamos nuestra vida en blanquiazul, y vamos llenando nuestra hoja de servicio espanyolista con nuestro trabajo.
Menos ruido, menos invectivas a la tradición espanyolista y más trabajar. Más pensar en iniciativas y proyectos que puedan beneficiar al Espanyol, y menos cháchara que no lleva a ninguna parte. ¿Quejarse si se hacen las cosas mal? Por supuesto, pero planteando alternativas. ¿Denunciar los excesos? Siempre, si es para que el club mejore. Profesionalidad. Trabajo bien hecho. Escoger a los mejores, tengan o no tradición espanyolista. Ambición. Ganas de trabajar. Ese es el RCDE que quiero.
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