Jordi Llopis no es una persona fácil. No aguanta ni una doblez, ni una impostura, y en estos tiempos volubles en los que vivimos, en el que quedar bien y la apariencia es lo que se lleva, es una auténtica rareza. Va siempre de cara, y es un fiel seguidor de la máxima “es mejor ponerse una vez rojo que ciento amarillo”. Por eso no es un interlocutor cómodo, porque si tiene las cosas claras, no vas a llevar el agua a tu molino.
Pero si te dice que sí, y que está de acuerdo contigo, ya sabes que tienes aliado hasta el final, porque no se rendirá cuando lleguen los malos momentos, las fuerzas flaqueen y muchos se planteen dar un paso atrás. Si te ha dado su palabra, va a misa. Siempre ha estado más interesado en el carácter social del club que en el resultado del último partido, lo que es de admirar.
Hace ya tiempo que se retiró de la primera línea de combate perico, en la que estuvo muchos años detentando diversos cargos en la muy luchadora Gran Penya Espanyolista Manigua, pero sigue siendo un referente moral para el sentimiento perico. Y algunos le echamos de menos, porque representa a un Espanyol que fue, y que cada vez es menos en estos tiempos en los que solo cuenta el marketing y el número de ‘me gusta’ y similares en redes sociales. Fue el autor de la historia de esta peña, ‘GPE Manigua, el reforç d’un sentiment’, y fue un orgullo editar este libro.
No sabe lo que es ser ‘políticamente correcto’, ni falta que le hace, puesto que si lo fuera no habría propuesto al resto de miembros de su peña luchar en su momento contra TV3 – que entonces era el principal patrocinador del club-, ni contra el Ayuntamiento de Barcelona para conseguir una calle para Ángel Rodríguez, el fundador del Espanyol, ya que Hans Gamper ya gozaba de ese privilegio desde varios años antes. El final de la historia ya lo conocen, la Manigua consiguió que una plaza de Sarriá, al lado de donde estuvo nuestro mítico estadio, tenga su nombre.
Fue un pionero del ciberespacio perico, y cuando muchas peñas veían eso de Internet como algo marciano él se dedicó a intentar aumentar la presencia de las embajadas blanquiazules en la red. Llopis ha sido, es, y será uno de esos gladiadores blanquiazules que han hecho, hacen y harán que el Espanyol sobreviva a pesar de los intentos de algunos de hacernos desaparecer.
(Foto: Fidalgo y Llopis en la presentación del libro en la Ciudad Deportiva Dani Jarque)
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