El chiringuito verde

Érase una vez una playa en el litoral español en la que un general gallego, para dar servicio a los bañistas, abrió un chiringuito que era el único de la playa. El servicio era bueno y los precios muy asequibles, pero la clientela se quejaba de que al estilo militar el menú era único, y no se podía elegir nada más, Además algunas personas estaban molestas porque el chiringuito estaba situado en la parte derecha de la playa, y como es lógico solo tenían un acceso cercano los bañistas de la extrema derecha de la playa y como es lógico los de la parte derecha.

Como es de suponer los bañistas de la parte izquierda de la playa y sobretodo los de la extrema izquierda, se quejaban profusamente de que el chiringuito estaba muy lejos para ellos. Estos mismos bañistas intentaron sin éxito abrir un nuevo chiringuito entre todos, con la idea de colocarlo en su zona de la playa, o sea en la parte izquierda, pero la idea no prosperó porque el avispado militar tenía la exclusiva gubernativa. Esta situación de monopolio duró cuarenta años hasta que se murió el propietario.

Cuando se produjo el cierre del local, se podría decir que la playa se democratizó, porque las autoridades permitieron la apertura de nuevos chiringuitos para que todos los bañistas tuviesen un servicio de restauración más accesible, y un antiguo camarero del chiringuito anterior, también gallego que se llamaba Manuel, inauguró uno pintado de color azul en la parte derecha de la playa, y enseguida un andaluz que se llamaba Felipe abrió otro de color rojo que estaba en la parte izquierda.

Como eran los dos únicos chiringuitos, todos los bañistas necesariamente tenían que acudir solo a esos dos establecimientos de restauración. Por cuestión de proximidad el chiringuito azul tenía asegurados todos los clientes que estaban a su derecha, porque como la playa era muy grande, esos clientes si querían ir a comer o a tomar un refresco al chiringuito rojo, tenían que recorrer una considerable distancia y pasar de largo al chiringuito azul. Lo mismo ocurría con el chiringuito rojo, ya que los clientes de la izquierda de la playa, por una simple cuestión de proximidad, desistían de ir al chiringuito azul. En esta situación los únicos clientes que se disputaban los dos locales, eran los que estaban en el centro de la playa, porque por distancia les era lo mismo ir a un bar o a otro.

Esta situación de bichiringuismo duró muchos años con sucesivos cambios de titulares, y los dueños de ambos bares estaban contentos porque tenían el monopolio de toda la playa. Pero un día el dueño del chiringuito azul pensó: “Si desplazo mi local hacia el centro dejando la parte derecha de la playa, y dejo a mi derecha a los bañistas que ahora tengo a mi izquierda, ganaré esos clientes”. Y del pensamiento pasó a la acción, desplazando su local al centro derecha de la playa. El dueño del chiringuito rojo cuando vio la maniobra de su eterno competidor, para no perder a los clientes del centro de la playa, hizo lo propio desplazando su local al centro izquierda de la playa. Fue así como los dos locales quedaron uno a lado del otro, y lo curioso de esta nueva situación es que por lo que respecta a la clientela, más o menos se quedaron en la misma situación que anteriormente, porque a los clientes del centro de la playa les daba lo mismo ir a un local o a otro. El problema le sobrevino a los bañistas de la parte derecha y de la parte izquierda de la playa, que tenían que recorrer más camino realizando un esfuerzo mayor si querían consumir algo, y cuando llegaban, como un local estaba al lado del otro, lo mismo les daba quedarse en uno o en otro. Lo que ocurrió también es que los bañistas de la parte derecha como de la parte izquierda de la playa, cuando comprobaron que los dos chiringuitos se habían colocado en el centro de la playa, y les pillaba muy lejos, simplemente dejaron de ir, y los dos locales perdieron a muchos clientes de la derecha y de la izquierda de la playa.

Este simple simbolismo o teorema aplicado al terreno de la política, demuestra porque los partidos de derechas (PP) y de izquierdas (PSOE) tienen una tendencia innata a acercarse al centro, para captar el voto de ese sector de la población, mutando de la derecha al centro derecha y de la izquierda al centro izquierda. Cuando esto ocurre los perjudicados son los votantes tradicionales de la derecha y de la izquierda, que tienen que realizar un esfuerzo, como los bañistas, para acudir a votar o a consumir a un sitio que consideran físicamente o ideológicamente alejado, optando por abstenerse de consumir, lo que correlativamente en los procesos electorales se traduce en un índice alto de abstención.

Al quedar desamparados los bañistas de la parte izquierda de la playa, y para captar a esa clientela, un día una pareja abrió un chiringuito de color morado en la zona izquierda de la playa, en el que ponían música cubana y venezolana. Como es lógico los bañistas de la parte extrema izquierda de la playa acudieron a ese local, porque el chiringuito rojo les pillaba muy lejos. Pero cuando el dueño del chiringuito rojo vio que empezaba a perder clientela por su izquierda, no tuvo otro remedio que desplazar su local a la izquierda.

Ante esta nueva situación de trichiringuismo, el que se quedó muy contento fue el dueño del chiringuito azul, que tenía asegurada la parte derecha de la playa, y ganaba el terreno del centro que había dejado libre el chiringuito rojo con su desplazamiento a la izquierda. Sin embargo los momentos de alegría en la vida y en los negocios frecuentemente son escasos, porque poco tiempo después un joven catalán abrió un chiringuito de color naranja, justo al lado del chiringuito azul, ofreciendo exactamente el mismo menú y la misma carta. A partir de ese momento todo se complicó, porque el bar azul de repente perdió a muchos de los clientes de su parte derecha y del centro.

Como se suele decir no hay dos sin tres, ni tres sin cuatro, ya que al poco tiempo un emprendedor vasco abrió un chiringuito de color verde en la parte derecha de la playa, donde antaño había estado el chiringuito azul. Como es lógico este nuevo local le quitó al chiringuito azul a todos los clientes que estaban en la parte más de la derecha de la playa, disputándose además los clientes de la derecha que estaban entre uno y otro. A partir de ese momento el trichiringuismo (tripartidismo) se convirtió en tetrachiringuismo (tetrapartidismo), y ante tanta oferta el público para decidir a donde iba a ir, empezó a regirse por criterios de calidad y no de proximidad.

En el chirinquito azul que había estado regido por otro gallego que lo tenía un poco anticuado, fue nuevamente regentado por un palentino que le dió una capa de pintura, renovando al personal contratando a nuevos camareros, para intentar recuperar a los clientes que se habían ido al chiringuito naranja. En el chiringuito rojo trabajaba mucha gente y era muy caro, y los clientes suponían que esa carestía obedecía a que tenían que pagar con sus consumiciones, todas esas nóminas de los empleados. Además se comentaba que debías de repasar la cuenta, porque era muy probable que te cobrasen más de lo que habías consumido.

En el chiringuito morado, pese a que pretendían conseguir una clientela de los que iban a la playa con el bocadillo y la nevera portátil, también resultaba muy caro, porque como en el rojo mucha gente trabajaba allí. Además creaba un cierto malestar que la pareja que lo regentaban, acudían el y ella al parquin de la playa en coches de lujo, y todo el mundo sabía que vivían en un casoplón cercano. Por lo que respecta al chiringuito naranja, el anterior dueño catalán se había fugado con una cantante con la que tuvo un bebé, y en su lugar habían puesto a una chica mona para atraer a la clientela, pero el problema de este local era que lo cambiaban constantemente de sitio, y los clientes perdían la referencia de donde se ubicaba de un día a otro.

Por último, en el chiringuito verde, en el que pocos camareros tenían perfectamente atendidas todas las mesas, ponían música española y el menú consistía en platos populares como la paella, el gazpacho, el pescado frito, la tortilla española y por supuesto la sangría, granjeándose una clientela popular, y además como había poco personal los precios eran muy asequibles. En el chiringuito verde cuando veían a una patera que se acercaba a la playa, repleta de inmigrantes ilegales, o cuando se apercibían de que había manteros que además de productos falsificados, vendían droga, llamaban a la policía. Enseguida el chiringuito verde recibió clientes de toda la playa, pero su dueño consciente del esfuerzo que tenían que realizar los bañistas que venían de la izquierda de la playa, tuvo la idea de enviar a recorrer toda la playa a un empleado con un carrito, que al grito de “al rico helado” ofertaba todos los productos de su chiringuito verde. Con este nuevo sistema consiguió una gran parte del público de la izquierda de la playa, y a muchos de los que se traían el bocadillo de casa que no solían consumir en ningún lugar.

Juan Carlos Segura Just


‘Equidistantes exquisitos’ es el último libro de Antonio Robles, un ensayo que constituye, en palabras del economista Félix Ovejero, “un inventario del paisaje humano que allanó el camino a la locura nacionalista”. Cuenta con un prólogo del dramaturgo Albert Boadella. El PVP del libro es de 17 euros. Si desean pagar por tarjeta o paypal pueden hacerlo en este enlace del módulo de pago. Sigan los siguientes pasos: Pongan en el recuadro en blanco ("donaré”) el importe correspondiente al número de ejemplares que deseen (17 euros, si quieren uno; 34 euros, si quieren dos, y así sucesivamente). Pongan solo el número, no pongan la palabra “euros”. Sin añadir nada más hagan clic en el botón "donar". A continuación, le saldrá otra pantalla en la que le pedirán datos y pongan en el recuadro "información adicional" la siguiente información: "Libro Robles" y su dirección, código postal y un correo electrónico válido. Ha de escoger si quiere pagar por tarjeta de crédito o por paypal. Y luego dele a "realizar el pedido". Otra forma de adquirir el libro es escribiendo un correo a [email protected] y se les informará de otras formas de pago. El libro tardará unos 15 días, debido a la reducción del servicio de Correos. Si tienen dudas escriban al correo antes indicado.

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