La investigación sobre la presunta corrupción en el seno del Ministerio de Transportes durante la etapa de José Luis Ábalos ha dado un salto cualitativo. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sitúa ahora bajo el foco a Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif. Las nuevas pesquisas apuntan a una posible intervención directa en la contratación de la empresa que sirvió de eje para la presunta trama de las mascarillas.
Hasta la fecha, la implicación de Pardo de Vera parecía ceñirse a irregularidades menores en contratos de obra pública. Sin embargo, el hallazgo de nuevas comunicaciones ha dado un vuelco a su situación procesal dentro del informe policial. Los agentes han identificado mensajes que sugieren una posible participación mucho más activa de la que se sospechaba en la adjudicación a la firma Soluciones de Gestión.
Las evidencias recabadas por la Benemérita se basan en conversaciones intervenidas donde la propia exdirectiva presume de sus gestiones. En estos diálogos con terceros, Pardo de Vera desliza detalles sobre cómo facilitó presuntamente el camino para los contratos de la trama. Estas revelaciones desmontan la imagen de una administración técnica ajena a los tejemanejes políticos del entorno de Ábalos.
Uno de los episodios más comprometedores revelados por la UCO es la recomendación de una abogada al exministro justo cuando estalló el escándalo. «Espera tu llamada, mal no te vendrá», le habría escrito Pardo de Vera a un Ábalos ya cercado por la sombra de Koldo García. Esta comunicación sugiere una complicidad y una coordinación defensiva que va más allá de la mera relación jerárquica ministerial.
El informe policial destaca que estas nuevas pruebas amplían significativamente lo que se conocía sobre el posible papel de la cúpula de Adif en el «pelotazo». La intervención de Pardo de Vera no habría sido accidental, sino una pieza necesaria en el engranaje de la red de Víctor de Aldama. El presunto conseguidor de la trama parece haber contado con terminales de influencia en los despachos más altos del transporte ferroviario.
Esta derivada judicial pone en un serio aprieto al relato de «transparencia» que intenta proyectar el actual Ejecutivo. Mientras el PSOE trata de encapsular las responsabilidades en la figura de Koldo García, la investigación policial sigue escalando hacia figuras de confianza del Gobierno. Pardo de Vera fue una de las apuestas personales de Ábalos y mantuvo un perfil público de prestigio que ahora queda seriamente dañado.
El contenido de los chats intervenidos resulta especialmente revelador por la naturalidad con la que se trataban los asuntos de la trama. Las presuntas gestiones para favorecer a Soluciones de Gestión se entrelazan con consejos legales ante la inminente acción de la justicia. Para los investigadores, esta actitud demuestra que los implicados eran plenamente conscientes de la irregularidad de los procedimientos que estaban validando.
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