
La trágica situación de Rodalies – los trenes de cercanías en Cataluña – volvió a vivir este martes un nuevo capítulo en su ya larga historia de catástrofes. El apagón del lunes, que afectó al principio a otros servicios ferroviarios como el de los Ferrocarriles de la Generalitat o el Metro, poco a poco se fue paliando y el martes ya funcionaban con normalidad.
Pero Rodalies – cuya gestión recae en la Generalitat de Salvador Illa – volvió a ser la excepción. Veinticuatro horas después del apagón comenzaron a funcionar solo algunas líneas de Rodalies. A media tarde solo se habían recuperado parcialmente las líneas R1, R2, R2 Nord, R3 y R4. El resto de servicio seguía suspendido.
Eso sí, los grandes retrasos en las líneas que ‘funcionaban’ eran la norma. Por ejemplo, en la fotografía que acompaña esta información se puede ver como un tren de la línea del Aeropuerto (R2 Nord) llevaba cerca de una hora de retraso. En este caso ese tren no llegó a salir y diez minutos después llegó otro en otra vía. La demora superó los sesenta minutos.
La falta de respuesta de Illa ante el continuo desastre que vive Rodalies, que encadena crisis tras crisis, condena a docenas de miles de catalanes a vivir continuamente en el alambre. En la jornada del lunes fueron miles los viajeros que se agolparon en la Estación de Sants sin que se les ofreciera alternativas de transporte ni apenas información.
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