Después de Generales, Municipales y Europeas, el bipartidismo resiste. Y la ley electoral que lo sustenta, sigue intacta. La misma que engorda a los partidos nacionalistas en detrimento de los nacionales más modestos.
Ahora ya sabemos para qué querían los nuevos partidos acabar con el bipartidismo: para sustituirlo, no para superarlo.
Se empeñó UPyD. Y, cuando tuvo ocasión de superarlo, el exceso de autoconfianza de Rosa Díaz, sumado al cálculo interesado de Rivera, acabaron con la formación magenda.
Se empeñó Cs a partir del abandono del partido de su centro izquierda en 2009, y del control total del proyecto por Albert Rivera; y al final, sólo era para sustituir al PP.
Se empeñó Podemos, y en menos que canta un gallo, ha sufrido en sus propias carnes la explosión plurinacional que pretendía aplicar como modelo a España.
Se empeñó Vox, y sólo ha conseguido debilitar a la derecha de dónde viene, y fortalecer a la izquierda que detesta.
Mientras tanto, España se disuelve en esos narcisismos de las pequeñas diferencias, que constituyen los nacionalismos. Mientras tanto, PP y PSOE, siguen tan enfrentados y cainitas como en el 36. Ni la evidencia de la infección nacionalista convertida ya en pandemia, sacan un mínimo sentido de Estado de ellos.
Desgraciadamente, el mundo no es lo que es, sino cómo lo percibe cada cual. España, como cualquier colectivo, percibe el mundo según la subjetividad y los intereses de sus miembros. Y hoy en España empieza a haber más ciudadanos preocupados por el campanario de su pueblo, que por una nación como espacio del bien común. La dejación del Estado durante estos últimos cuarenta años y la propaganda en las comunidades autónomas, han logrado colonizar millones de conciencias.
Por primera vez, un nuevo proyecto, dCIDE (Centro Izquierda de España) ha irrumpido en las elecciones municipales para reivindicar desde la izquierda la nación española, la igualdad social y política de todos sus ciudadanos vivan donde vivan de su territorio, y lograr que las cuestiones de Estado estén a salvo de las riñas partidistas. Sus resultados están a la altura del desamparo en que está hoy sumida la nación. Aunque en esta primera ocasión su participación ha sido testimonial, y sus resultados baldíos, el entusiasmo que han demostrado sus militantes en Barcelona, en Reus (Tarragona), y en Almacelles (Lérida), servirá de base para lograr algún día el sueño de llevar estas ideas a las instituciones.
P.D. Podemos se hunde porque el PSOE se ha podemizado.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















