
El atropello múltiple que una conductora hizo a 17 aficionados del Espanyol, dos de ellos de pronóstico grave, ha provocado una dura campaña de criminalización de la afición perica por medios muy cercanos al PSC, como ‘El Periódico’ o ‘La Vanguardia’. Una conductora se metió, en un partido catalogado por la policía como de alto riesgo, en una zona abarrotada de seguidores, atropelló primero a una persona, y tras ser increpada por causar lesiones a un aficionado del Espanyol arrancó súbitamente y arrolló a otras dieciséis personas.
Lo que es claramente una conducta delictiva por parte de una conductora – el grado de criminalidad está por establecer según la investigación judicial – se está convirtiendo en un señalamiento de la afición del Espanyol, con la excusa de que la conductora era una vecina. Cómo si fuera extraño que seguidores del Espanyol estuvieran poco antes de un partido al lado de su estadio. Y se ha dado muy poca voz a los afectados, y mucha a los vecinos, como si fueran grandes víctimas de la situación.
Nadie habla que antes que el Espanyol se instalara allí, y que atrajera al centro comercial Splau! con la construcción de su estadio, aquello era un barrizal. Que fue el Ayuntamiento de Cornellà (entonces y ahora en manos del PSC) el que insistió y negoció para que el Espanyol construyera su campo en esa zona. Que el consistorio, entonces presidido por José Montilla, se encargó de presionar a sus compañeros del PSC para facilitar los trámites para que se aprobara la construcción.
El actual alcalde de Cornellà, Antonio Balmón (PSC), formaba parte de ese gobierno municipal que dirigía Montilla e inició los trámites. Y Balmón fue alcalde mientras se construía. ¿No sabían Balmon y el PSC de la ciudad los pro y contras que conllevan la construcción de un estadio para 40.000 personas de un club que acostumbra a estar en Primera División? ¿No hablaron con los vecinos de lo que iba pasar? Porque, una vez construido el campo Balmón comenzó a criticar al Espanyol y a usar a los vecinos como arma arrojadiza contra el club.
Dieciséis años después de la inauguración del estadio seguimos con el debate de las ‘molestias’ a los vecinos. ¿Por qué el Ayuntamiento de Cornellà se empeñó en acoger una instalación a la que lleva años poniendo trabas para su correcto funcionamiento? ¿Por qué critica al club que ha puesto una instalación deportiva que genera una notable atención mediática en una ciudad que necesita generar noticias positivas? ¿Por qué se permite que se insulte a una afición tachándola una y otra vez como si fuera incívica?
El tema es el de siempre: despreciar al Espanyol y a su afición sale muy barato, y Balmón – y el PSC de Cornellà – lo sabe. José Luis Morlanes, la persona que José Montilla puso en el Espanyol – llegó a ser consejero delegado – hace años que no forma parte de la estructura del club. Él engrasaba las relaciones entre el club y el consistorio, del que había formado parte, dada su conocida mano izquierda y su conocimiento de la ciudad.
Desde hace una década toca hacer ver que el PSC nunca tuvo nada que ver con el proyecto de un estadio que fue promovido, apoyado y ejecutado de manera entusiasta por los socialistas catalanes. Mejor apaciguar a los vecinos de la zona para que sigan votando al PSC que tratar decentemente a la afición perica, a la que sale gratis vilipendiar.
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