
El Ministerio de Transportes, del que depende ADIF, lleva semanas sin solucionar las averías de los ascensores que unen el barrio de Bellvitge con la estación de RENFE, y el vestíbulo de la misma con el andén en dirección al Aeropuerto y la línea de Vilanova i la Geltrú. Este barrio pertenece a L’Hospitalet de Llobregat, y la alcaldesa es la ex presidenta de la Diputación de Barcelona, la socialista Núria Marín.
Los ascensores de esta estación son los únicos que permiten a discapacitados en silla de ruedas, a personas de movilidad reducida, a viajeros con maletas o a familias con carros de bebé el poder franquear las vías y poder ir del barrio de Gornal al de Bellvitge y viceversa. La alternativa son dos puentes con varias rampas, que hacen el trayecto mucho más largo. La avería de ambos dificulta a estos colectivos tanto el paso de un barrio a otro como el acceso a la estación.
El personal de ADIF se ha mostrado más preocupado en eliminar las críticas que algunos usuarios han puesto en los carteles avisando de las averías que en repararlas. Durante prácticamente todas las fiestas estos dos ascensores han estado inoperativos. Los perjuicios que esta ineptitud a la hora de arreglar este problema son notables entre los colectivos anteriormente mencionados.
Esta estación de la segunda ciudad más poblada de Cataluña tuvo que esperar más de dos décadas para que se instalaran ascensores, y que así fuera accesible. Al final, ADIF — la empresa pública que gestiona las infraestructuras ferroviarias que depende del Gobierno — se decidió, y en mayo de 2019 comenzaron las obras que acabaron en julio de 2020, y que costaron unos tres millones de euros. Se remodeló la estación, se instaló un monitor, cuatro ascensores y paneles electrónicos informativos.
A los pocos días de acabar las obras los ascensores comenzaron a averiarse. Durante varios días dos, y hasta tres ascensores en algunas ocasiones, han estado inoperativos en varias ocasiones. El ya citado que une la estación con el barrio de Bellvitge es uno de los más afectados. De hecho, es de una calidad inadecuada para una instalación de este tipo y solo admite a dos viajeros en la cabina, cuando otros ascensores de las mismas dimensiones admiten seis, siete u ocho personas.
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