El Espanyol no puede competir con la elevada apuesta económica que han hecho los culés en los últimos años en su primer equipo femenino, pero sí que podríamos ser más ambiciosos y luchar para recuperar los laureles perdidos que ya tuvimos en el pasado, cuando aspirábamos a todo.
Con Alan Pace tenemos la oportunidad de recuperar los laureles, no en vano somos el segundo equipo en el palmarés de la Copa de la Reina, con seis títulos y cuatro subcampeonatos. Solo falta que la nueva propiedad vea la oportunidad que estamos perdiendo por ahorrarnos el equivalente al fichaje a un par de esos jugadores que han pasado sin pena ni gloria por la primera plantilla masculina.
No tiene sentido devaluar la importancia de nuestro club por tres o cuatro millones de euros. El fútbol femenino está creciendo, y nosotros éramos uno de los equipos punteros e históricos, con varios títulos. Nos pasará como con el equipo masculino, que en sus orígenes fue un ‘grande’ que fue reculando. Y en este caso para ahorrarnos una modesta suma de dinero que no nos va a llevar a ningún sitio.
Durante años fuimos ido devaluando la economía de esta sección y la fuimos convirtiendo en un equipo del montón, hasta que llegó la debacle del descenso. Las chicas que han defendido nuestra camiseta en las últimas temporadas lo han hecho lo mejor que han podido, pero lo que está claro es que los grandes equipos de la Liga F hay varias veteranas que han vestido la blanquiazul y que fueron dejando el club ante la falta de ambición.
Con Sara Monforte subimos y hemos mantenido la categoría. El equipo está luchando por la permanencia y lo hace con gran profesionalidad. Pero es el momento de invertir y dar un salto hacia adelante para recuperar lo que siempre fuimos, uno de los grandes del fútbol femenino a nivel nacional.
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