Últimamente, tengo nostalgia, mucha nostalgia de esa Barcelona transitable; donde ir de un sitio a otro no suponía entrar en calles que Colau y el PSC han convertido en laberintos con muchos colores, que nadie entiende, y que suponen una pérdida de tiempo para los barceloneses que ven como ha aumentado más del doble lo que tardan en poder desplazarse de un sitio a otro.
No hay nada peor, para gobernar, que tener una fijación contra algo; en este caso contra los coches y las motos. Ya sabemos la alergia que tienen al vehículo privado. Y ahí es donde este gobierno ha dedicado todo su esfuerzo, eso sí, escondiendo todos sus desastres bajo el lema de que hay que luchar contra la contaminación. Pues lo único que han conseguido, con su urbanismo táctico (por cierto, se gastaron en su implementación durante la pandemia 3,2 millones de euros que el Tribunal de Cuentas no vio justificados) y sus “superillas”, ha sido aumentar los atascos, que los comerciantes vendan menos y que aumente la contaminación.
Cuando hablamos de urbanismo, vamos de mal en peor. No tenían suficiente con cargarse una arteria principal como es Vía Laietana, que conecta el mar con la montaña, que ahora están distorsionando Consell de Cent.
Utilizan la bandera de la lucha contra la contaminación y la necesidad extraña de “pacificar” las calles. Yo les diría que reflexionaran, que hicieran un stop en ese urbanismo sin sentido y que, si quieren trabajar por el medio ambiente, lo deben hacer de otra manera. Primero, cuidando las zonas verdes que ya existen. Jamás los parques de nuestra ciudad habían estado tan sucios y tan abandonados. Segundo, que den más alternativas en el transporte público (demanda desde hace muchos años). Tercera, y quizás algo que deberían tener colgado en sus despachos, “lo que funciona no se toca”, y a esto añado algo más: “y menos si es para empeorarlo”.
Las decisiones urbanísticas siempre pasan factura, le pasó a Trias con Can Vies, Hereu por el tranvía y en esta ocasión ya llevamos 7 años de colapsos y derroches de recursos públicos. El gobierno populista de Colau y PSC pasará a la historia como el de los despropósitos urbanos. Tenemos una buena noticia: el 28 de mayo está en nuestro poder escoger opciones que sigan atascando a nuestra ciudad o aquellas que apuesten por un tránsito atractivo para los peatones y los conductores.
Marilén Barceló es regidora de Valents en el Ayuntamiento de Barcelona
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