Cataluña con la Guardia Civil

El pasado lunes, el supuesto partido político de la CUP (digo supuesto porque de sus hechos se desprende otra cosa) convocó otra manifestación de odio, en este caso, contra la Guardia Civil en la comandancia de Barcelona. Lejos de lo que seguramente esperaban, la Guardia Civil estuvo arropada.

En primer lugar, estuvo arropada por los Mossos d’Esquadra en tareas de protección y prevención ante cualquier extralimitación que los “señoritos” (sus generosos patrimonios les delatan) de la CUP pudieran cometer. Va en su ADN y no es la primera vez que este crepúsculo automarginado tiene conatos violentos. En el Partido Popular de Cataluña los conocemos muy bien ya que lo sufrimos frecuentemente. Por tanto, mi agradecimiento a los Mossos d’Esquadra por su gran trabajo en defensa de la seguridad, la libertad y la legalidad.

Y, en segundo lugar, la Guardia Civil también estuvo arropada no sólo por numerosas entidades cívicas y representantes de partidos políticos, entre ellos, el Partido Popular, sino también por ciudadanos anónimos. Esto es lo que seguramente más les dolió a los “cuperos”, que la ciudadanía anónima que ellos dicen defender salió a la calle a plantarles cara y a decirles que no van ni a coaccionar ni amedrentar ni a estigmatizar a nadie más en Cataluña. Y por supuesto tampoco a la Guardia Civil cuyo trabajo es esencial para los catalanes.

Seguramente, la CUP pensó que se iban a dar una orgía de esas que les gusta tanto, una orgía de insultos, amenazas y bravuconadas varias sin que hubiera respuesta de los catalanes. Pero la hubo, vaya si la hubo, y la CUP se fue de la comandancia de la Guardia Civil en Barcelona tal como vino. Cuatro gritos e himno catalán a capela. No dieron para más. Y la Guardia Civil se quedó, evidentemente. Pero se quedó viendo una vez más lo que ya saben. Que los catalanes tenemos un gran cariño y respeto por un cuerpo que ha derramado mucha sangre en defensa de nuestras libertades y de nuestro país. Los catalanes queremos a la Guardia Civil y queremos que se queden pues somos conscientes del papel importante que juegan en defensa de todos nosotros (junto con el resto de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad y nuestras Fuerzas Armadas).

Es cierto que a unos pocos les molesta la presencia de la Guardia Civil en Cataluña. La CUP da muestras diarias de su odio aunque teniendo en cuenta que esta gente por odiar ya odian hasta el turismo (del que por cierto seguramente viven no pocos votantes suyos) no podemos esperar nada ellos. Pero la Guardia Civil también molesta a la coalición de gobierno en Cataluña Junts pel Sí (ERC + exCDC ahora PDCAT y mañana ya veremos). Y les molesta porque es un obstáculo insalvable en sus sediciosas pretensiones separatistas. Por eso también quieren que la Guardia Civil se marche. Pero que estén tranquilos. La Guardia Civil no va a marcharse de Cataluña. Seguirá exactamente donde está y para los fines para los que está.

Hace unas semanas dije, ante las quejas de algún portavoz de Junts pel Si por la presencia de la Guardia Civil en el Parlament, que fueran acostumbrándose a sus visitas y citaciones, porque viendo lo que estamos viendo y la obcecación de algunos por violentar la legalidad y la unidad territorial de España a nadie le puede sorprender realmente. Es como si gritaran aquello de “A mí la Guardia Civil”. Pues sí, que no sufran que la Guardia Civil irá si es que tiene que ir. Y la inmensa mayoría de catalanes lo apoyaremos porque nuestro nivel de hartazgo con el “prusés” ha superado cualquier límite razonable.

En cualquier caso, por mucho ruido que hagan (para después no llevarse nuez alguna a la boca), por mucho escrache o “jarabe democrático” que quieran darnos a los que les molestamos (es decir, todos aquellos que no pensamos como ellos) aquí estamos y aquí seguiremos. Nos quedamos. Como también se queda la Guardia Civil, porque las fantasías territoriales de unos pocos no conseguirán que nos marchemos de nuestra tierra. Al contrario, nos servirá de aliciente para trabajar más intensamente en buscar una alternativa al disparate que hoy nos gobierna en Cataluña.


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