En caso de guerra nuclear sobrevivirán las cucarachas y Convergència Democràtica de Catalunya

El 21-D es la suma de un buen número de fracasos y de dos éxitos. Porque dos han sido los grandes triunfadores. La primera, Inés Arrimadas, que ha hecho una campaña magnífica. Estaba subida en la ola del apoyo popular generada por Albert Rivera, al ser el primero en defender la aplicación de un más que necesario artículo 155, pero ella no ha cometido ningún error de bulto y su equipo de campaña ha hecho una labor brillante.

El otro ganador ha sido Carles Puigdemont, que ha sabido jugar mejor las cartas del martirologio secesionista y le ha robado la tostada a los de Esquerra en sus narices, que deben estar preguntándose cómo diablos les han remontado en un mes más de veinte escaños. Yo se lo explico: Convergència Democràtica de Catalunya, sea cuál sea el nombre que tome y el líder que esté al frente, ha demostrado tal capacidad de adaptación al medio que es casi invencible.

De hecho, si hubiera una guerra nuclear que asolara el planeta solo sobrevivirían las cucarachas y los líderes y militantes de Convergència Democràtica, se llame ‘Junts per l’hivern nuclear’ o ‘Convergència Radiactiva de Catalunya’. Lo siento por Junqueras, pero nunca ganará unas elecciones autonómicas mientras exista un convergente vivo. Son como los ‘inmortales’ y mientras quede uno en pie, la hegemonía en el bando secesionista/nacionalista será suya. Cuando llegue el momento le darán la patada a Puigdemont y la ex CDC tendrá el rédito del grupo parlamentario, los minutajes de TV3 para las próximas elecciones…

Puigdemont es un triunfador al estilo de Artur Mas, que ganaba elecciones perdiendo escaños. El prófugo en Bruselas no se ha dejado diputados por el camino, pero si ha conseguido dos logros muy notables gracias a su mandato. El primero, que por primera vez en la historia reciente de Cataluña más de un millón de catalanes salieran a la calle bandera rojigualda en ristre. Y no una, sino dos veces. Y segundo, que un partido antinacionalista como Ciudadanos se haya convertido en la formación con más apoyo en Cataluña. Tres años más de Puigdemont y veo a Inés en el Pati del Tarongers como inquilina del Palau, y no como visitante.

Vayamos con los perdedores. Albiol, que no ha hecho una mala campaña, ha sido arrasado por el voto útil constitucionalista. La CUP ha comprobado lo que piensan los catalanes de sus ‘Comitès de Defensa de la República’, y lo mejor sería que dejaran de considerarse las “clases populares”, porque en un concurso de “popularidad” Arrimadas les gana por 37 a 4. El PSC, gracias a la genialidad de Miquel Iceta de anunciar “indultos” le ha regalado un puñado de escaños a Ciudadanos y perdió en un instante todos los réditos de meses y meses de duro trabajo.

Pero quién se lleva la palma en el escalafón de perdedores es Xavier Domènech. Tras ganar en Cataluña dos elecciones generales los ‘comunes’ se colocaron como la gran alternativa a los partidos secesionistas y recordemos que hace solo un año no había sondeo que no duplicara, como mínimo, los 11 escaños que tenía Catalunya sí que es Pot en el 2015.

A Lluís Rabell le achacaron en las anteriores autonómicas el que consiguiera un resultado mediocre, 11 escaños, porque no gozó del apoyo de Ada Colau. La alcaldesa de Barcelona se ha volcado en esta campaña y han conseguido tres escaños menos que el denostado Rabell. Domènech, que convirtió el “cinturón naranja” que Cs consiguió en las autonómicas del 2015, en el “cinturón morado” en las dos elecciones generales que vinieron a continuación, ha visto como Arrimadas ha ganado en Lleida, Tarragona, Barcelona ciudad y buena parte del área metropolitana de la capital catalana.

Ada Colau ha jugado a una falsa equidistancia, consistente en tener gestos continuos con los separatistas e ir a sus manifestaciones, y el desprecio a los constitucionalistas, ignorando las multitudinarias marchas del 8 y el 29 de octubre. A estas dos concentraciones, que la alcaldesa despreció, fueron buena parte de sus potenciales votantes. Ante su ceguera, miles de estos electores cambiaron la papeleta morada por la naranja. Si sigue en esa línea conseguiría que Cs sea la fuerza más votada en unas municipales en la capital catalana. De ella depende.

 

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya ni de otros organismos públicos.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo