Este pasado martes CS ha firmado su defunción como partido político, la decisión de la dirección de la formación naranja de no concurrir a las elecciones generales, firma la sentencia de muerte del partido.
Los resultados de las elecciones municipales y autonómicas del pasado domingo han dejado claro que el tiempo de Ciudadanos ya pasó, y que tal y como dijo su secretario general en rueda de prensa «los españoles no nos ven como una alternativa política transformadora. No hay espacio electoral«. Así lo dijo Adrián Vázquez ante los medios de comunicación.
Muy atrás en el tiempo quedan ya aquella cita electoral de 2017, donde el partido logró ganar las elecciones en Cataluña y era una pesadilla para el independentismo, con Inés Arrimadas al frente. De hecho, basta ver las reacciones del prófugo Carles Puigdemont o del peor presidente de la historia de la comunidad autónoma, Quim Torra, para comprender que CS fue un día un partido que puso contra las cuerdas al secesionismo.
Tanto Puigdemont como Torra han comentado con sorna y alegría la defunción de Ciudadanos en sus redes sociales, demostrando su nula clase y estilo. Su inquina hacía los naranjas demuestran que un día el partido fue una herramienta muy útil para luchar contra el secesionismo.


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