Cariño, nunca te avergüences de ser catalana

Permitidme que está columna semanal la dedique a una persona a la que quiero especialmente, mi hija mayor.

Los años han ido pasando a un ritmo preocupante y, tras acabar tu carrera, era previsible y en casa contábamos con que llegaría este momento.

Entraba dentro de la lógica, conociéndote, que con lo que estás viendo y viviendo en nuestra tierra, que tanto te indigna, desees dar carpetazo y escapar de toda esta perversa paranoia en la que el fanatismo separatista nos ha inmerso a todos.

Por eso comprendemos que hayas decidido hacer, tras tu graduación, el Máster en Madrid. De ese modo te sumas personalmente a esa escapada que sólo se contabiliza en formato empresas, pero que seguro también implica muchas causas como la tuya.

Nosotros siempre estaremos a tu lado y si, como dices, a los dos años ya agendados sumas más para formarte y llegar a establecerte en la capital de nuestro país, estaremos siempre de acuerdo apoyándote.

Que jóvenes capacitados y con valía contrastada, como es el caso, salgáis de este circo que tanto nos está afectando, es un coste social que creo no se ha evaluado bien por parte del fascismo gobernante en nuestra comunidad.

Tanto es así que, en su enfermiza postura, seguro que les preocupa más mimar a manteros o migrantes indocumentados para llegar a llenar los tramos de su norcoreano festival del próximo día once de septiembre, alimentando su sectaria actitud, antes que aprovechar la cualificación de las generaciones venideras que no comulgan con su show.

Pero si algo caracteriza a nuestros jóvenes es que desean prosperar y realizarse, sin vivir de subvenciones o concesiones. Y no tienen miedo ni reparo a la hora de plantearse horizontes de futuro prometedores e ilusionantes, aunque sea lejos de casa.

Ya no nos sorprende nada que toda esta chusma fascistoide pase por alto el coste de obviar a más de la mitad de catalanes que aborrecen su enfermiza y recurrente diarrea mental, sin importar edad o formación. Sencillamente estamos acostumbrados y me congratula tu valentía buscando soluciones.

Como siempre, igual que han hecho tus padres al salir fuera, en Madrid defiende con orgullo que eres catalana y una gran patriota española.

Para nosotros ser catalanes siempre ha sido algo que era un valor en sí mismo, aunque ahora en muchas ocasiones puede ser causa de cierto bochorno, si escuchamos las sandeces que los líderes del Régimen sueltan sin pudor alguno.

Se están aprovechando de la debilidad y las imposiciones exigidas a los que gobiernan el Estado, que tercamente mantienen el pulso con la sociedad aunque con su ineptitud pueda llegar a quebrar España, solo por puro afán de poder y sin valorar el precio a pagar.

En este sentido, tranquila. Hemos de seguir esperanzados en los socialistas que de verdad sienten España y que también se apenan de lo que está pasando. Esperemos que en la sombra ya estén arbitrando alguna solución que deje de humillarnos como país.

Recuerdo cuando laboralmente a los que íbamos a Madrid se nos recibía como profesionales capacitados, abiertos, comprometidos y fiables. No permitas que los mensajes difundidos por el rebaño de bufones y fugados cambie esa imagen favorable que siempre hemos tenido.

Cariño, no sientas vergüenza por ser lo que eres, catalana nacida en una gran ciudad española como es Barcelona. Y, cuando puedas, usa la lengua catalana que es patrimonio de todos y no solo de los que han viciado la cultura, la lengua, el deporte y los sentimientos con su lacismo.

Ser catalana es un privilegio que lleva consigo ser española. Y sabes que, como digo siempre, los mayores y más convencidos patriotas estamos en Cataluña.
No hay nada como la imposición, tergiversación y adoctrinamiento que padecemos los catalanes de bien en nuestra tierra, para que el sentir patriótico y la defensa de España se acreciente y justifique.

Tu casa siempre estará aquí, en Barcelona, pero disfruta con orgullo y la cabeza bien alta de la capital de nuestra gran nación, explicando a los incrédulos lo que de verdad pasa y lo que tenemos que soportar los defensores de la españolidad de nuestras cuatro provincias.

Piensa que necesitaremos del compromiso y sentir de todos los españoles para finiquitar todo este desaguisado, esperando que más pronto que tarde la gente diga basta, vea lo que está  pasando y podamos prescindir de aquellos que gobiernan sin defender los intereses del país, con un alto coste por haberse alineado con separatistas o populistas que no sienten lo que de verdad nos une.

Disfruta del comienzo de curso y te esperamos el 12 de octubre para venir a celebrar, como cada año, el día de la Fiesta Nacional de España en tu Barcelona natal, con los tuyos.

Cariño, nunca te avergüences de ser catalana.

Por Javier Megino


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