Desde hace meses y meses, leo y escucho encuestas municipales y en todas ellas aparecen diversos favoritos para ganar la próxima primavera. Colau, Collboni, Trias y Maragall aparecen como futuros alcaldes y, realmente, no puedo dejar de sorprenderme, ¿queremos más de lo mismo? ¿Dejaremos el futuro de nuestra ciudad en manos de quienes quieren que sea la capital de una república inexistente?
Quiero vivir en la ciudad del «sí». Del «sí» a los grandes proyectos. Estaremos de acuerdo en que la Agencia Europea del Medicamento es una oportunidad única. Un museo como el Hermitage siempre da prestigio. Que grandes cadenas hoteleras como Hard Rock quieran abrir un nuevo establecimiento en nuestra ciudad es una gran noticia. Organizar unos nuevos JJOO en Barcelona impulsa nuestra imagen para atraer inversión y oportunidades. Pues bien, nada de todo esto le ha parecido bien a Colau y a Collboni.
En cambio, les ha encantado convertir Barcelona en un hub de okupas, con formación incluida. En ser la capital europea del robo con violencia, a mi padre hace unas semanas le robaron su reloj y a mi primo su teléfono. Una ciudad que ha dejado de ser atractiva para empresas como Nissan. Un caos en movilidad gracias al proyecto de las superillas. Sucia, Barcelona es una ciudad muy sucia, con graves problemas de ratas en Plaza Cataluña o en los jardines del Palau Robert. Están destrozando el sector de la restauración; les molestan los restaurantes del Puerto Olímpico y las terrazas de Ciutat Vella y del Ensanche. No quieren los emblemáticos kioskos de las Ramblas. Trabas y más trabas al emprendimiento.
Quiero mucho a Barcelona, viví en mi adolescencia todo el proceso de transformación durante el final de los 80 y principio de los 90. Cada vez que escucho la canción que Montserrat Caballé y Freddie Mercury dedicaron a nuestra ciudad se me pone la piel de gallina. El espíritu del 92 corre dentro de mí.
Por eso, quiero un futuro mejor para mi ciudad. Quiero vivir en la Barcelona de las oportunidades, quiero que la Ciudad Condal vuelva a liderar los principales ránquings económicos y de prestigio. Y eso, lo conseguiremos con un gobierno de Daniel Sirera. Quiero finalizar con otra nota musical, parafraseando a Los Manolos con aquel estribillo mundialmente conocido, “Barcelona es poderosa, Barcelona tiene poder”, a pesar de algunos que quieren cargársela…
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