Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos

Miles de personas han visitado esta exposición en Madrid en los últimos meses. Miles de personas se han emocionado, hasta las lágrimas en ocasiones, impresionadas ante este notable ejercicio de memoria sobre la maldad humana, la fragilidad de las victimas ante los verdugos y la complicidad de ciudadanos en su beneficio. Auschwitz es un lugar de muerte, pensado y hecho para matar, para el inmenso genocidio de judíos (y en menor medida otros) para el Holocausto.

Hace años que no visitaba una exposición que se me haya grabado en mi memoria de tal manera. Habiendo dedicado la mayor parte de vida profesional a hacerlas y manteniendo recuerdo por participar en proyectos relacionados con hechos que nos afectan, guerra civil, exilio, historia, conflictos internacionales no soy precisamente proclive a que una exhibición me impresione o me conmueva. La exposición de Auschwitz sí.

Desde esta subjetividad invito, animo a quien me lea, que aproveche a verla en el mes y algo que aún se exhibirá en Madrid para luego iniciar un periplo por varios países durante siete años, según ahora tienen previsto. Desde cualquier punto de España vale la pena el desplazamiento. Créanme, no lo duden.

La visité hace unos meses, dos veces. En la primera ocasión acompañe a dos personas a quienes la visita les interesaba de manera especial y obviamente impresionó. Con Brooke Golstein, norteamericana, (abogada especializada en DDHH que dirige The Lawfare Project asociación que reúne a más de 350 abogados en EEUU que participan en acciones legales por los Derechos Civiles. Su abuelo fue comandante de un grupo de partisanos polacos judíos que lucharon contra la ocupación de la Alemania nazi en su país).

La otra persona el abogado español Ignacio W. Palacios que ha participado y ganado más de medio centenar de casos en España, en acuerdos o en sede judicial, de violación de Derechos Cívicos, antisemitismo y acciones de odio. Él representa a TLP en España, actuando también en Europa con otros abogados de esta organización.

Obviamente la visita se convirtió en una experiencia especial ya que las reacciones personales de todos se sumaron, imprimiendo un plus de emotividad. En Auschwitz mataron a más de 1.100.000 judíos.

A los que vayáis encontrareis poco efectismo, el tema es de por si tan brutal que los responsables[1] de la exhibición han sido respetuosos con ello y nos introducen en la historia del campo de concentración mediante la utilización de documentación, de elementos de las víctimas, también de los verdugos con una selección de objetos, imágenes y textos escogidos adecuadamente y que nos llevan a “entender”, si algo se pudiera entender, consiguiendo que la reacción del visitante sea la mezcla dolor, de rabia y de consternación. Y de reflexión.

Cuando la veía, en especial en la segunda visita que me permitió dedicar más tiempo a los textos y detalles, volví a ver el efecto en mi compañera que se conmovió hondamente. Las lágrimas afloran en Auschwitz como resultado de estar vivo, por sentir y por conservar alguna capacidad de empatía con las víctimas, con los frágiles.

Visitar la exposición Auschwitz a nosotros nos sirve para otras cosas también. En Cataluña es tan fácil oír la utilización de “facha” o “estado fascista” leer calificativos de “nazi” que, aunque a veces pudiera tener alguna lógica aplicarlo, ves que somos capaces de banalizar de manera insensata.

Y esta banalización no es gratuita, crea convicciones sobre el otro ayudado por esta explosión de ignorancia -de casi todo-, que nos invade. Que mina la democracia y obvia derechos civiles de todos y pretende implantar los derechos de los propios, propio del fascismo, por cierto.

También que algunos comportamientos cotidianos tendrían que tomarse en cuenta por que repiten en la distancia modos y esquemas que podrían ser comparados con los antecedentes que luego llevaron a infierno de Auschwitz y otros muchos como él hace no muchos años ni muy lejos como se subtitula la propia exposición.

En España tenemos la enorme lección del terrorismo de ETA que ha causado centenares de víctimas y miles de afectados directamente y un sinfín de familiares y amigos marcados con el plomo de la ausencia del ser querido ya de por vida.

Y una sociedad que sutura heridas por la que vemos cada día sigue supurando el pus del odio. O esa terrible tortura, de la que se habla poco, que añade el no saber qué, porqué y quien causo su muerte, su insufrible ausencia.

Claro que esto no busca paralelismos, solo el del sufrimiento causado voluntariamente sea cual sea la motivación.

Por último, no quiero obviar algo que me parece poco conocido en España y poco agradecido y son las personas que desde puestos consulares y embajadas ayudaron a miles de judíos a escapar del holocausto y por otro lado las víctimas españolas que fueron asesinadas en los campos de exterminio.

José Luis Vergara

Para más información: auschwitz.net/    

https://es.wikipedia.org/wiki/Auschwitz

www.foundation.auschwitz.org/

[1] Nuestro agradecimiento a los responsables de Centro de Exposiciones Arte Canal de Madrid y a Musealia, organizadores de la exposición junto con la Fundación Auschwitz, por su amable atención e informaciones.

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