Junts per Catalunya desplegará este sábado un centenar de carpas por todo el territorio catalán con el objetivo oficial de explicar a los ciudadanos los motivos de su ruptura con el PSOE. Según la dirección del partido, se trata de una acción de transparencia, de rendición de cuentas y de contacto directo con la gente, una forma de salir a la calle para explicar que el pacto de investidura con Pedro Sánchez ya no tiene sentido porque, aseguran que no se ha cumplido lo acordado.
Sin embargo, tras ese discurso formal, la iniciativa tiene un trasfondo político mucho más profundo: Junts busca relanzar su estructura territorial, recuperar militancia y presencia mediática, y frenar la sangría de cuadros y votantes que en los últimos meses ha ido capitalizando Aliança Catalana. Desde que Carles Puigdemont impulsó la ruptura con el PSOE, el partido ha intentado presentarse como una fuerza nuevamente autónoma, libre de ataduras con el Gobierno central y dispuesta a marcar distancia respecto al rumbo que ha tomado el independentismo institucional en los últimos años.
La campaña de las carpas, con presencia simultánea en ciudades, comarcas y pueblos, es el primer gran gesto en esa dirección: una operación de imagen que busca mostrar músculo y demostrar que Junts sigue vivo, que puede volver a conectar con su electorado tradicional y que no está dispuesto a ceder más terreno a las nuevas formaciones soberanistas que lo acusan de haber sido cómplice del “sanchismo”.
Durante los años en que Junts sostuvo al Gobierno de Sánchez, se generó malestar en sectores de base que veían cómo el partido se alejaba de sus principios fundacionales y de su discurso separatista más firme. Ahora, tras oficializar la ruptura, se intenta recomponer ese vínculo emocional con los votantes desencantados, y hacerlo de la manera más directa posible: en la calle, cara a cara, escuchando y convenciendo.
El despliegue territorial de las cien carpas también tiene un claro objetivo electoral. Aliança Catalana, el partido liderado por Sílvia Orriols, ha ganado terreno con un mensaje que combina soberanismo sin matices y un discurso más contundente en la lucha contra la delincuencia y la inmigración ilegal. En municipios pequeños y medianos, antiguos simpatizantes de Junts se han ido sumando a este nuevo proyecto, que crece a costa del desgaste de los partidos tradicionales del separatismo. En ese contexto, Junts necesita mostrar que sigue siendo una fuerza dinámica, con presencia real y capacidad de movilización.
El éxito o el fracaso de la operación dependerá de la capacidad de Junts para transformar este movimiento simbólico en una recuperación real de apoyo social. Si las carpas se perciben como un simple acto de propaganda, la campaña podría diluirse sin efecto tangible. Pero si consiguen transmitir credibilidad, cercanía y una verdadera voluntad de cambio, el despliegue podría marcar el inicio de una nueva etapa.
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