Si nos remitimos a la terminología la apostasía (del latín apostasĭa, a su vez del griego antiguo ἀπoστασία) es la negación, la renuncia o la abjuración de la fe, en una religión. La misma palabra tiene otros significados, entre ellos, por ejemplo: el abandono de un partido político para entrar en otro, o el cambio de opinión o de doctrina.
Lo que está acaeciendo en los cuerpos policiales de la comunidad autónoma de Cataluña tiene bastantes similitudes.+
Profesionales policiales que después de jurar o prometer formalmente la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía de Cataluña (que los habilitaba para poder ejercer como funcionarios públicos) cambian de opinión o de doctrina en base a un supuesto derecho ancestral y a un ente definido como: “el pueblo soberano”.
Con un lenguaje absolutamente subjetivo deciden que ya no están ligados jurídica, moral o administrativamente a la promesa o juramento que realizaron, previamente, para ejercer como funcionarios públicos.
Asimismo, el nuevo discurso ideológico les sitúa ajenos al marco doctrinal y deontológico de las policías occidentales y les permite defender “solo” a la parte del «pueblo soberano» que ellos deseen.
Dado que la clase política dirigente actual actúa de la misma manera y que una parte de los partidos, denominados constitucionalistas, navegan a favor de sus intereses estructurales propios, estos apóstatas policiales campan a sus anchas por las redes sociales y los medios de comunicación: radio, televisión y prensa afines ideológicamente.
La situación ha llegado a límites impensables en cualesquiera de los otros cuerpos policiales autonómicos, nacionales u occidentales.
Sin ir mas lejos, esta misma semana, unos profesionales policiales recogieron un muñeco con uniforme militar que estaba colgado en un elemento fijo de la red viaria y que había sido colocado y reivindicado por los autodenominados CDR. Dicho muñeco simulaba un ahorcamiento y se añadían pancartas contra Su Majestad el Rey, a la sazón jefe del Estado Español.
La acción policial hasta aquí era perfectamente adecuada a los protocolos y la retirada del muñeco amparada por la legalidad vigente.
La sorpresa viene cuando ese mismo muñeco, aparece colgado (sí, está es la diferencia fundamental por mucho que los defensores de sofá deseen obviarlo. Una cuerda tensada alrededor del cuello de un muñeco que podía quedar perfectamente apoyado en la columna del aparcamiento evidencia intencionalidad) en el parking de un área regional de trafico del cuerpo de Mossos d’ Esquadra en Girona.
Obviamente, alguien quiso realizar una fotografía de carácter ideológico, en una comisaria de policía y sobre un muñeco que no podían tener dudas (porque se había descolgado recientemente) hacia referencia al jefe del Estado Español.
Nos encontramos pues ante el ejemplo gráfico de la apostasía policial que refiero en este artículo. Uno o una, dos, tres, «x» policías, en el parking de una comisaria de policía, enmarcando coches logotipados, deciden pasarse por el forro cualquier código deontológico policial y las leyes estatales y autonómicas de obligado respeto y cumplimiento para los cuerpos policiales.
Sumándose a lo anterior, los apostatas policiales de referencia intentan buscar al autor de la filtración de la fotografía, ciertamente la división de asuntos internos se esforzará en lo mismo dados los antecedentes, pero pasan olímpicamente del autor, autora u autores de la fotografía en una zona policial con cámaras de video vigilancia.
La actividad de estos apostatas policiales en la comunidad autónoma de Cataluña es brutal y tienen absoluta impunidad para otorgar credenciales de democracia o retirárselas al resto de profesionales policiales. No solo eso, sino que también, ese «poder del pueblo soberano» les permite insultar, hostigar, acosar y ubicar a los policías disidentes para que los «chavales» de los CDR o el político de turno los “afinen”.
Incluso pueden dar charlas a los CDR, insultar a todos los representantes o poderes del Estado Español que consideren necesario y avisar públicamente a las asociaciones más radicalizadas sobre los riesgos de ciertos tweets incitadores al odio y la violencia ideológica.
Finalmente, la apostasía policial que actualmente autoriza la clase política dirigente por acción y ciertos partidos, denominados constitucionalistas, por omisión, debería ser legalizada por ellos mismos o, si no se atreven, aplicar las normas deontológicas y disciplinarias adecuadas para evitarla.
David Hernández. Presidente Politeia
(NOTA DE LA REDACCIÓN: elCatalán.es necesita su apoyo, en este contexto de grave crisis económica, para seguir con nuestra labor de defensa del constitucionalismo catalán y de la unidad de nuestro país frente al separatismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















