
Este sábado podemos leer una interesante entrevista a Alfonso Guerra, en El Confidencial una de las voces más criticas con el separatismo y que más lamenta la «vergüenza» que parece sentir parte de la izquierda a la hora de hablar de España.
El número dos del Partido Socialista de Felipe González no acaba de entender a los que no se sienten orgullosos de la historia de España, que no se sienten participes de su historia, presente y futuro, «a ver, si eso le ocurre a alguien de mi generación, yo lo puedo entender porque en el colegio nos obligaban a cantar canciones de la España de Franco, pero que les ocurra ahora a los jóvenes no puedo entenderlo».
«¿Que no quieran a su país, a su patria? Les da cosa hablar de España… ¡Habrá que ser tonto para referirse al país de uno como «Estado español» con tal de no pronunciar la palabra España! Y hay otra cosa muy curiosa: los españoles de cada comunidad, hablan maravillas de la historia de su autonomía, todos son héroes, pero de España, no; de España, nada. Es algo absolutamente infantil, como si España no fuera la construcción de todos ellos, como si España la hubieran hecho los fantasmas», señala Alfonso Guerra con meridiana claridad.
El socialista carga con dureza contra Jordi Pujol al que acusa de poner en marcha el proceso separatista para tapar sus vergüenzas como partido por los casos de corrupción, «aquí lo que ha pasado es que un partido político, nacionalista catalán, que proclamó en las Cortes que jamás sería independentista, que eran autonomistas, llega un momento en el que dice, ahora no, ahora somos separatistas. ¿Qué ha pasado? Pues que creyeron que la única forma de salvarse de los casos de corrupción que se les venían encima era teniendo el poder absoluto».
«Cuando Pujol, el gran patriarca del nacionalismo, el redentor, se subió al balcón de la Generalitat a decir «ahora, cuando se hable de ética, no podrán hablar, solo nosotros»; cuando decía eso, ya tenía el dinero en Andorra», señala Guerra.
El antiguo número dos de los socialistas no parece comprender muy bien la estrategia emprendida por el gobierno de Pedro Sánchez, «el diálogo es una palabra muy bonita, qué duda cabe, pero, oiga, o usted se apea de la posición en la que está, o el diálogo no es posible. ¿Qué es eso de que se organicen actos oficiales y se diga, ‘pero no invitamos al jefe del Estado’? ¿Cómo? ¿Y ya está? ¿Y nadie dice nada, ni el Gobierno, ni la prensa, ni los intelectuales…?».
«Dígame un solo país del mundo en el que el jefe del Estado no puede ir a un acto y se tiene que ir a un restaurante. Eso no se puede tolerar, hombre, no es posible», señala Alfonso Guerra.
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