Efecto paranormal en la sala del Tribunal Supremo.
Darse auto publicidad durante días con videos y redes sociales para luego ir a la sala del Tribunal Supremo a dar excusas, no recordar nada y posteriormente publicar un video para los seguidores es un efecto paranormal que genera la mencionada sala judicial. Recordaba al típico amigo que está dos semanas agobiando a todo el grupo para salir de fiesta y cuando llega el día pone alguna excusa para no ir.
Las razones objetivables hay que ir a buscarlas en los procesos de selección funcionarial en Cataluña: acólitos versus profesionales. Aprovecho para apoyar a tod@s los opositores que han sido suspendidos en el Instituto de seguridad pública de Cataluña (anteriormente Escuela de Policía de Cataluña) estos últimos años. Debe ser duro observar el narcisismo e histrionismo y la precaria preparación profesional de uno que declararon apto mientras a ti te suspendían por criterios difusos.
No tener ni idea del sistema procesal, no saber nada de lo que te preguntan y divagar continuamente denotaban las “tablas» profesionales (menos videos y más patrullar seguridad ciudadana podrían ser la solución).
La muestra de apoyo en redes sociales al “compañero de luchas contra los colonos que quieren hacer daño a nuestra tierra…» es digna de analizar.
Merece la pena desglosar el término colono (habitante): emigrante que parte de una metrópolis a una colonia administrativa. ¿Tabarnia vs Tractoria en forma subliminal?
El tema de compañero (coincidente laboral sería más objetivo) y de luchas (¿greco romana o son todos CDR?) también generaba expectación ante la presencia del amado líder en la sala del Tribunal Supremo. Pero vista la comparecencia en sede judicial no parece que el personaje auto creado se vincule a la realidad objetiva procesal.
Estos inputs deberían hacer reflexionar a alguien con capacidad de decisión en el Estado. Ni son tantos como dicen ni tienen la supuesta superioridad moral de la que auto presumen sobre los «colonos».
En este sentido cuesta creer en los argumentos de la empatía, el diálogo y observar sosegadamente su reiterada victimización selectiva.
Si ellos lo han comenzado todo, ellos señalan al adversario, ellos lo definen como una lucha, la tierra es solo de ellos, ellos se creen moralmente superiores y ellos etiquetan como colonos a sus conciudadanos: ¿para que sirven la empatía y el diálogo? El marco mental es divergente.
Aplicar la legislación administrativa (en positivo, no como ellos para la represión del disidente) por parte del Estado en todas sus formas y situaciones: como en cualquier otro Estado social y democrático de Derecho (que no esté acomplejado como parece estar el nuestro) sería más que suficiente.
Así nos ahorraríamos los efectos paranormales que estamos viviendo en la sala del Tribunal Supremo y dejaríamos al poder judicial como la última ratio en la resolución de conflictos …
P.D : Desde aquí mi apoyo a otra víctima de las represalias administrativas: el profesor Francisco Oya.
David Hernández es presidente de Politeia
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