El periodista Albert Soler acaba de publicar ‘Barretinas y estrellas’ (Ed. Península), en el que satiriza y retrata a los principales protagonistas del ‘procés’, el terremoto político que ha situado a Cataluña a la altura de las repúblicas bananeras menos prestigiosas. Este redactor del Diari de Girona nos ofrece en esta obra una visión lúcida de los ‘líderes’ que han conseguido hitos tan destacables como que el gran debate de la región sea el ‘señalar’ como “fascista” o “facha” al máximo de catalanes no independentistas.
Usted, como catalán de bien, es un “facha” para el separatismo. ¿Cómo lo lleva?
Con orgullo. ¿Cómo puedo llevar, si no es con orgullo, que me metan en el mismo saco que a Juan Marsé, Montserrat Caballé, Javier Cercas, Joan Manuel Serrat, Isabel Coixet y tantos otros? Es formar parte de este equipo, o del de Pilar Rahola, Ramon Cotarelo, Toni Soler, Empar Moliner o Antoni Bassas. Habría que ser imbécil para dudar.
¿Cómo ha conseguido, viviendo en la zona cero del independentismo, no haber tenido un ‘accidente’?
A base de mi simpatía natural y sonrisa seductora, que desarman a cualquiera. Bueno, eso y sentándome en los restaurantes siempre de cara a la puerta.
¿Qué encontrará el lector en ‘Barretinas y estrellas’?
Por desgracia, la cruda realidad de la Cataluña actual. Ya me gustaría a mi que encontrara una sarta de idas de olla de un servidor. Pero no, yo me limito a narrar en qué ha quedado la pobre Cataluña, otrora locomotora de España y hoy su furgón de cola, aquél donde se acumula la mugre.
¿Qué es lo que más puede sorprender al lector de fuera de Cataluña?
Los lectores de todo el mundo se van a sorprender de que en este rincón del planeta se permita que un hatajo de impresentables que en cualquier otro sitio serían embreados y emplumados en plaza pública, sigan teniendo poder. Que sólo por llevar lazo amarillo y soltar cuatro eslóganes pueriles sobre futuras republiquitas y opresión, se les permita continuar llevando Cataluña a la ruina, no solo económica, también moral y social. De hecho, me sorprende incluso a mi, conque imagine a un extremeño o a un noruego.
Dentro del ‘procesismo’, ¿cuál sería el personaje más esperpéntico?
Cuán largo me lo fiáis. Tarea compleja, la de elegir uno, entre todo este circo de los horrores. Quizás, si nos atenemos a la definición de esperpento como algo grotesco, la sin par Pilar Rahola
¿Por qué?
Porque se ha convertido en una caricatura de sí misma, alguien a quien es incluso imposible imitar, porque no hay imitador que resulte tan hilarante como la propia Rahola. Además, “esperpento” también significa “deformación de la realidad”, o eso me enseñaban en los Maristas, y desde que la Rahola se ha metido a Youtuber y nadie le ha dicho que no acerque tanto la jeta a la pantalla, sale completamente deformada. Esperpento por partida doble, ya ve usted.

Usted ha hecho popular que Puigdemont sea conocido como “el vivales”. ¿Hay alguien más “vivales” que él?
El rey emérito debe andar a la par, aunque no sé si éste se hace acompañar a todas partes de un pianista. Y por lo menos tiene la decencia de no echar la culpa a otros de su situación. Tenga en cuenta que, según la RAE, un vivales es una “persona vividora y desaprensiva”. Otro vividor como Puigdemont es difícil hallarlo, hay que ver el filón que ha encontrado para vivir sin pegar golpe y, encima, sin la familia que le moleste. Y desaprensivo es (de nuevo la RAE) quien obra sin atenerse a las reglas o sin miramiento hacia los demás, y estaremos de acuerdo en que a nuestro Vivales le importan un carajo los perjuicios que pueda ocasionar a los catalanes. Vaya, que en una enciclopedia que se precie, la entrada “Vivales” debería ir acompañada de una foto de Puigdemont zampando mejillones en Bélgica.
¿Qué le diría a los periodistas de TV3 que llaman “exiliados” a personajes como Puigdemont o Toni Comín?
Que con sus dineros me paguen a mi un exilio como el de este par.
¿Ve normal que personas que trabajan o colaboran en la televisión pública de Cataluña usen el “Puta España” como saludo en sus redes sociales, como Pilar Carracelas o Jair Domínguez?
Es que no estamos hablando de una televisión pública, ya que no se dirige a todos los catalanes. Sí, claro, la pagamos entre todos porque no hay más remedio, pero es lo único que tiene de público. Sus contenidos son los de una TV privada, como FOX, y por tanto es normal que sus presentadores actúen como hooligans, les va en ello el sueldo.
Joan Canadell, Albert Donaire y Dolors Sabater irán en listas electorales. ¿Qué le sugiere que personajes así puedan ser diputados?
Me sugiere que esta vez debería ir a votar, para hacerlo por ellos. Mi sueño húmedo es tener a todos estos frikis en el Parlament, jamás me iban a faltar temas de los que escribir. Al fin y al cabo, Cataluña ya es un lugar ridículo y eso no tiene arreglo. Por tanto, arrasemos con todo pero a lo grande, es decir, riéndonos sin parar
¿Ha habido algún otro candidato a las próximas autonómicas que le haya sorprendido?
Un par de tipos curiosos. El tal Joan Bonanit, cuyo currículum se reduce a agarrar un megáfono y berrear cada noche “bona nit” desde extramuros de la prisión, y es de suponer que habría entrado a arropar a los presos y cantarles una nana si se lo hubieran permitido. Y otro que se llama Rai López, con un currículum que nada tiene que envidiar al anterior: este tiene como hecho más destacado de su vida haber traído a Cataluña desde Waterloo un poco de tierra del jardín de la casa del Vivales. Temo que las aptitudes académicas e intelectuales de ambos son eso mismo: graznar con un megáfono y transportar tierra en el bolsillo. Cosas como éstas nos reconcilian con la política y nos indican que el procés va en serio y que puede temblar Europa.
Artur Mas, Carles Puigdemont, Quim Torra, Pere Aragonès… si esta lista fuera un ejercicio de lógica, ¿cuál sería el siguiente nombre de la secuencia?
Lo lógico ahora, lo he dicho varias veces, sería alguien del reino animal. Pero entre los animales son mayoría los que superan con creces las capacidades de todos estos, o sea que habría que buscar entre las especies menos evolucionadas. Un mejillón, por ejemplo. Pero que no esté vivo, que entonces también los supera. Un mejillón en escabeche creo que sería lo suyo.
¿Cuándo acabará el ‘procés’?
El procés está más muerto que Alarico, hombre. Lo saben ellos mejor que usted y yo. Ahora se trata de lograr una amnistía o un indulto o lo que sea, y pelillos a la mar. Sí, claro, seguirán gritando y llorando un par de veces al año, se llenarán la boca con “ho tornarem a fer”, etcétera. Pero saben tan bien como yo que lo harán para contentar a su parroquia y así seguir chupando del bote. Se guardarán muy mucho de volver a traspasar la línea roja, ahora que saben que no sale gratis. Y lo que es peor: que encima no consiguen absolutamente nada.
Lleva ya dos libros sobre el ‘procés’. ¿Habrá un tercero?
Los que haga falta hasta convertirme en ‘Vivales’ en lugar del ‘Vivales’.
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