En las últimas 72 horas han fallecido 8 personas en las carreteras catalanas. Todo comenzó el jueves, cuando un motorista chocó lateralmente con un turismo en la C-63, en Cellera de Ter, y tuvo que ser trasladado en estado crítico al hospital, donde acabó falleciendo.
A primera hora de la mañana del viernes un camionero murió en la AP-7, a la altura de Castellví de Rosanes. El camión que conducía impactó con otro que iba por delante, quedó atrapado en la cabina. Cuando los Bomberos lo sacaron ya había fallecido. El mismo viernes, la tragedia se produjo en la T-321, en Vilanova d’Escornalbou, donde un coche sufrió una salida de vía. Fruto del impacto, el vehículo se incendió y el conductor, un vecino de este municipio de 73 años, murió atrapado entre las llamas.
El mismo día, un conductor de grúa fallecía en la A-2, a la altura de Collbató. Colisión por alcance entre ese vehículo y un camión, el conductor quedó atrapado. Fue trasladado al hospital, y poco después se certificó su muerte. Tenía 51 años.
El sábado en el enlace entre la AP-7 y la C-14 en Vila-seca volcó un camión, el conductor del mismo resultó herido leve, pero un joven de 29 años, que conducía un vehículo por delante con el que impactó el camión, falleció. El domingo, en la C-37 en Castellfollit del Boix, fallecieron tres personas, tras un choque frontal entre dos coches y un tercero que se vio implicado. En definitiva, han sido 72 horas negras en las carreteras catalanas.
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