Con un PSC debilitado por el ‘caso Koldo’ que ensombrece la imagen de todos los socialistas, y con la aprobación de la Ley de Amnistía que consagra la impunidad de los delitos cometidos por los separatistas catalanes, llega el momento de que Salvador Illa, el líder de los socialistas catalanas, pague en las urnas su cobardía y su complicidad con un independentismo cada día más radical.
Pere Aragonès ha convocado que se celebren elecciones autonómicas el 12 de mayo porque ve a sus rivales políticos en una situación de debilidad, y en el caso de los socialistas es evidente que es así. Además, Junts sigue sin candidato y Carles Puigdemont no podrá ejecutar su soñado baño de masas en Barcelona antes de los comicios autonómicos.
Sin olvidar que el ‘factor Orriols‘ presumiblemente perjudicará más a Junts que a Esquerra Republicana. La radical alcaldesa de Ripoll ha desarrollado un duro discurso hispanófobo e islamófobo que está calando entre los sectores nacionalistas más conservadores que ven en Orriols una defensora a ultranza de unas ‘esencias’ que son fruto del tan reivindicado por el separatismo ‘espíritu del 1 de octubre’. A día de hoy se siguen inaugurando calles y plazas reivindicando esta consulta ilegal, por lo que el mensaje de Orriols tiene el terreno abonado, ante una presunta ‘traición’ de ERC, CUP y Junts como partidos «autonomistas».
También se ha de tener en cuenta que la lista ‘cívica’ de la ANC y la que preparaban Jordi Graupera y Clara Ponsatí, y que dividirían aún más el voto separatista, ahora quedan a contrapié y lo van a tener muy difícil para poder presentarse. Aunque estas dos candidaturas se movían más en el ámbito de Junts, también le podían quitar votos a Aragonès. Ahora se evita ese trago.
El seguidismo de Illa
Salvador Illa, al que la sombra de la sospecha del caso Koldo le acecha, lleva más de tres años siendo el monaguillo de Pere Aragonès. Le aprobó los presupuestos del año pasado y ha apoyado los malogrados del 2024. Porque han sido los Comunes los que han tumbado unas cuentas que contaban con el fiel apoyo socialista. Además, el PSC gobierna en tres de las cuatro diputaciones catalanas con partidos separatistas.
Sin olvidar que la actuación dirección de TV3 y Catalunya Ràdio fue pactada entre el PSC, Junts y ERC. O que Salvador Illa aprobó el decreto de la Generalitat que burlaba la sentencia del 25%. Y, por supuesto, el PSC ha sido cómplice necesario en la actual escalada separatista contra la lengua española, tanto en las escuelas como en todas las administraciones públicas catalanas.
Votar a Illa es votar a ERC
Es el momento en el que los votantes constitucionalistas dejen de votar a un PSC que es un fiel aliado del golpe de Estado permanente que lleva a cabo el separatismo catalán. PP, VOX y Ciudadanos son las tres opciones que han de defender a los catalanes libres de nacionalismo y que están hartos de ser despreciados por los partidos populistas y secesionistas.
Estos tres partidos son también la única garantía de defensa de los derechos lingüísticos de los catalanes castellanoparlantes que ven como hablar en español en Cataluña comienza a ser una práctica de riesgo para tener futuro laboral ante los embates de un independentismo empeñado en expulsar de Cataluña a la lengua que más hablan los catalanes: el español.
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