
En los últimos años el independentismo no hace más que reclamar un referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña. Una votación que tiene todo un halo democrático alrededor, pero que, como ya ha publicado elCatalán, solo pretende conseguir la independencia y nada tiene que ver con una supuesta intención de saber qué es lo que realmente quieren los catalanes. Entonces, ¿cómo justifican su postura? ¿Qué provocaría el referéndum? Y, mientras perdura el proceso, ¿qué consiguen las fuerzas secesionistas?
Los secesionistas, según describe el economista Félix Ovejero, tienen la convicción de que “tienen una identidad compartida y de que por ello son una comunidad política» con un «derecho a decidir» que no es más que la capacidad de «excluir a la otra parte de la ciudadanía para convertirlos en extranjeros ”. Cosa que moralmente, según el economista, “es repugnante”: “es como si los hombres, por el hecho de ser hombres y compartir esa identidad, pudieran decidir sobre el derecho de las mujeres, o los blancos sobre los negros”.
Pero, es que, además, no existe tal identidad común de todos los catalanes o, al menos, “no diferente a la del resto de los españoles”, remarca Ovejero, “porque no por el hecho de que crean tener tal identidad, esa creencia pasa a ser verdadera”.
Referéndum tras referéndum hasta conseguir el resultado deseado
Si finalmente se celebrara el referéndum, ¿se podría acabar con el problema del independentismo? Según la última encuesta del CEO, el “no” a la independencia se impondría por encima del “sí” por 4 puntos. Además, el independentismo no ha sacado más votos que los contrarios a la secesión en las últimas dos elecciones, ¿por qué no votar y simplemente acabar con el problema?
Más allá de que esta opción es ilegal, tal y como recuerda la catedrática Teresa Freixes, realizar el referéndum tampoco sería una solución. “Todos los referéndums son una trampa”, afirma el presidente de SCC, Mariano Gomá. “Al cabo de dos años volverían a pedir otro referéndum”, explica Gomà.
De hecho, solo hay que mirar el ejemplo del Quebec, donde los independentistas, tras perder un referéndum en 1980, reclamaron de nuevo y volvieron a celebrar otro en 1995 para volverlo a perder. O también, tal y como recuerda el líder del PPC en Barcelona, Alberto Fernández Díaz, “es el caso de Escocia, donde acaban de perder un referéndum independentista y ya están pidiendo otro”. Porque el referéndum, según el socialista Joan Ferran, “es sólo el camuflaje, el objetivo real es la independencia”. Además, como remarca Dolores Agenjo, de Ciutadans, “el que convoca un referéndum lo hace para ganarlo y si no lo gana, convoca otro hasta conseguirlo y después ya no vuelve a convocar más”.
Solo dividiría más a los catalanes
Además, dicho referéndum, destaca Fernández Díaz, “solo dividiría aún más a los catalanes”. “Todos los referéndums son un desastre”, asegura Gomà, “todos los que se han hecho últimamente, tanto en Italia, como en Colombia, como en Inglaterra; lo único que han conseguido es dividir más a la sociedad.
¿Razones económicas?
El empresario y ex presidente de Societat Civil Catalana (SCC), Josep Ramón Bosch, cree también que el referéndum “es una trampa para ganar tiempo” y evitar que la gente preste atención a los problemas reales. “Todo por razones espúreas”, cree Bosch. Mientras solo se habla de este tema, “van saliendo todos los casos de corrupción de Convergencia y el escándalo de la familia Pujol; no es más que una trampa”, declara el empresario.
Bosch tiene claro que la intención no es democrática: “todo es una cuestión de propaganda”. Hablan del dret a decidir para irse manteniendo en el poder y, sostiene el empresario, “ mantener la capacidad de influencia en la sociedad, el poder de los medios de comunicación públicos, los puestos en los consejos de administración de los grandes bancos, el control de La Fira y del puerto, etc”. Para el ex presidente de SCC, lo que realmente quieren es “controlar la economía de Catalunya”.
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