José Luis Rodríguez Zapatero busca desesperadamente un balón de oxígeno judicial. El expresidente del Gobierno ha solicitado este lunes a la Audiencia Nacional que aplace su comparecencia por el escándalo de las joyas. El magistrado José Luis Calama lo mantiene cercado tras el hallazgo de un botín millonario en su propio entorno de trabajo.
La cita en el banquillo está fijada para este mismo miércoles. Inicialmente, el exlíder del PSOE debía responder exclusivamente por el polémico caso Plus Ultra. Sin embargo, el registro de su oficina ha dado un vuelco radical a su situación procesal y ha encendido todas las alarmas en el seno del socialismo.
La Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) encontró una caja fuerte en el despacho de Zapatero, ubicado estratégicamente en la calle Ferraz. La sorpresa de los agentes fue mayúscula al descubrir un arsenal de joyas en su interior. La posterior tasación pericial ha elevado el valor de estas piezas por encima de los 1,3 millones de euros.
Ante la gravedad del hallazgo, el juez Calama ha decidido abrir una pieza separada contra el mandatario socialista. Zapatero ya no solo se enfrenta a sospechas de corrupción política, sino que ahora arrastra una imputación por presuntos delitos de contrabando y fraude fiscal. La sombra de la sospecha es cada vez más alargada.
La estrategia de la defensa pasa ahora por fragmentar los problemas. El expresidente ha implorado al juez que este miércoles solo se le interrogue sobre la matriz del caso Plus Ultra. Su objetivo evidente es congelar el asunto de las joyas para ganar un tiempo precioso que ahora mismo no tiene.
Zapatero alega que necesita recopilar documentación para justificar el origen de semejante fortuna en objetos de valor. Resulta clamoroso que un exjefe del Ejecutivo no pueda explicar de forma inmediata la procedencia de 1,3 millones de euros ocultos en su propia oficina. La credibilidad del relato oficial se desmorona por momentos.
El origen de este laberinto judicial se remonta a la investigación sobre la aerolínea Plus Ultra. La Audiencia Nacional sitúa al expresidente en la cúspide de una presunta trama internacional de tráfico de influencias y blanqueo de capitales. Los tentáculos de la red afectarían a varios estamentos del poder.
Los investigadores sostienen que Zapatero utilizaba su despacho de Ferraz, situado a escasos metros de la sede central de su partido, como centro de operaciones. Desde allí, presuntamente, hacía valer sus contactos al más alto nivel con administraciones públicas, tanto españolas como extranjeras, para engrasar negocios privados.
La decisión final queda ahora en manos del juez de la Audiencia Nacional. El magistrado deberá decidir si acepta el ruego de Zapatero o si, por el contrario, le obliga a rendir cuentas de inmediato por el escandaloso hallazgo de la caja fuerte. El cerco judicial sobre el zapaterismo es ya una realidad innegable.
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