En las últimas elecciones a la presidencia del Consell de la República, sobre un censo de 89.000 afiliados, se ha alcanzado la participación de un 9 % de votantes. La votación on-line contaba con cuatro días para realizarse. Un proceso simple: acceder a la web del Consell, poner nombre y contraseña y votar. Tan sólo 2 minutos. Poco más de 8.000 personas se tomaron el interés de hacerlo.
Esta cifra paupérrima muestra el desgaste y desánimo por parte de los que todavía consideran vivo el procés, más allá de los gestos de cara a la galería, las declaraciones altisonantes y las concesiones vergonzantes del Gobierno de Pedro Sánchez, capaz de cualquier bajeza para continuar un solo día más en el poder.
El nuevo presidente Jordi Domingo, es un abogado que ha sabido sacar partido de su presencia en Cataluña, lejos de los “exilios de lujo “en Waterloo. En su biografía dentro del activismo independentista, llama la atención la creación del primer despacho de abogados catalán en Moscú. Lo cual debe suscitar a los lugareños, tanta admiración como la mujer barbuda en los espectáculos de rarezas de finales del S.XIX.
También es reseñable su participación como miembro de la Comisión de Transparencia del F.C. Barcelona (todo un oxímoron), bajo la presidencia del inefable Joan Laporta. No me dirán que el tema no promete… Pero será difícil hacernos olvidar al anterior presidente Toni Comín. Famoso por dejar temblando y en los huesos, las arcas del Consell de la República, y además acabar afirmando que gracias a él la caja tenía superávit.
Todo un mérito ya que, desde los órganos de auditoría y control, le acusan de pasar más de 15.000 € de gastos personales a la cuenta de funcionamiento del Consell de la República. Cargos que él considera suficientemente acreditados, como gastos de representación: un apartamento en el sur de Francia, alquiler de un velero y crucero con su amiguito Lluís Llach y otros luchadores por la libertad y la dignidad del pueblo de Cataluña, alquiler de un coche durante más de dos semanas, los impuestos ocasionados por su vivienda en Lovaina (Bélgica) o la no justificación de 6.000 € en efectivo… total, una minucia.
Y todo ello sorprendería si no cobrara su sueldo como Eurodiputado: 10.037 € al mes, que se traducen en 8.090 €, una vez satisfechas todas las retenciones. Habríamos de sumarle dietas de 350 € diarias para manutención y alojamiento, más otro sin fin de prebendas en metálico. Este hombre no sabe administrarse.
Pero más allá de la debilidad por el dinero ajeno, Según noticias aparecidas estos días, a nuestro ilustre exiliado, le acaban de dibujar un perfil de acosador laboral, sexual y psicológico. Según cuenta un exasesor político independentista, que ha sido objeto de broncas, malos modos, encarnizamiento laboral y todo tipo de vejaciones por no haber accedido a las proposiciones sexuales de nuestro eurodiputado.
Ya ven ustedes que dura es la realidad, seguir en el camino del exilio a los “próceres” de la patria, para que te acaben tocando el culo.
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