El proceso separatista ha cambiado Cataluña, y España en general, con una mezcla explosiva de supremacismo, oportunismo, fanatismo, hispanofobia y cleptocracia. Es, dado que todavía no ha acabado, una auténtica epidemia que ha envenenado el alma de muchos catalanes y ha infectado la política nacional.
Ha sido una auténtica máquina de producir comportamientos intolerantes y, en muchos casos, alucinantes. Han sido tantas las situaciones increíbles que ha generado el ‘procés’ que una tapa a la otra, y hay un momento en el que el aluvión de agresiones, frikadas, comportamientos que rozan el delirio mental y faltas de respeto nos puede desorientar.
No podemos olvidar todo lo que los catalanes libre de nacionalismo hemos vivido durante estos últimos años y hemos de ir a votar el 12 de mayo para comenzar a crear una alternativa al fanatismo independentista defendido por PSC, ERC, Comunes, Junts y la CUP.
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