¡Qué viva la Guardia Civil!

‘Terminator’ Turull, el superhéroe supersecesionista que decidió plantar cara a la Guardia Civil, no a pecho descubierto en plan ‘detente bala’, sino dando órdenes – qué para eso es para lo único que vale nuestro superconsejero – acabó entregando la documentación requerida y en la próxima visita de la Benemérita promete ponerse el tricornio, desfilar junto a la cabra de la Legión, cantar la salve marinera y, si es preciso, llevar una ofrenda a la Virgen del Pilar, que ya se sabe que no quiere ser francesa, que quiere ser capitana de la tropa aragonesa.

Aplicar la ley. Decirles a los separatistas que el juego se ha acabado. Que el ‘todo gratis’ ya no existe. Que si se saltan las normas de convivencia, pagarán el precio que una sociedad democrática como la española ha acordado de manera libre. Se acabaron los ‘héroes de boquilla’ que presumen mucho porque sus fanfarronadas no tiene ningún tipo de consecuencia para ellos. La maquinaria de la justicia en un Estado de derecho es lenta, pero cuando se pone en marcha, no hay quien lo pare.

Los secesionistas se han acostumbrado a malgastar el dinero público en aventuras patrióticas y en comprar voluntades y en enchufar a los ‘suyos’. Eso se ha de acabar. Los recursos de todo han de servir para solucionar problemas, no para dividir a la sociedad. Han de repartirse de manera equitativa, no de manera sectaria. El 1 de octubre puede significar el fin de una manera totalitaria de entender Cataluña, la separatista. Tengamos esperanza que toda esta agitación puede servir para algo bueno…

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