Por una escuela plurilingüe

La finalidad de una lengua es permitir comunicarnos con otros seres humanos, que podamos transmitir ideas, sentimientos, información… Las lenguas, por tanto, nos unen y establecen lazos entre las personas facilitando la comunicación y el entendimiento. Desde tiempo inmemorial aquellos que eran capaces de poder expresarse en diferentes lenguas gozaban de una aptitud valiosa ya que el conocimiento de ellas permitía establecer vínculos con otros pueblos o tribus.

El saber no ocupa lugar, y qué mejor legado le puede dejar un padre a un hijo que el de proporcionarle la mejor educación posible, una buena formación académica y el dominio del mayor número de lenguas que estén a su alcance.

En Cataluña tenemos la suerte de poseer una gran riqueza lingüística, el catalán y el castellano. Una riqueza valiosa pero que por sí sola no es suficiente en un mundo cada vez más global, donde podemos estar hablando a la vez con alguien en China, Brasil, India o Australia.

Es por ello que somos muchos los que queremos que la escuela avance hacia lo que la sociedad nos reclama, que es conocer más idiomas en un mundo sin barreras. Sorprende, por tanto, el empecinamiento político de aquellos que se quedaron anclados en el proteccionismo, en levantar muros, aquellos que tienen que reafirmase a sí mismo negando derechos a los demás.

En Castelldefels, un grupo numeroso de padres valientes han dado un paso adelante para que las escuelas públicas permitan el bilingüismo. Reclaman que la lengua castellana sea vehicular como también lo es el catalán, y que no sólo se imparta esta materia en esa lengua. Los jueces les han dado la razón y el curso que viene además de castellano, las matemáticas se podrán impartir en una lengua que te permite comunicarte con más de 500 millones de personas en todo el mundo. Nadie pretende quitarle horas al catalán, pero tampoco debería ocurrir que se les pretenda restar derechos a las familias y a los estudiantes que decidan tener más horas en lengua castellana.

Mientras que el gobierno de Castelldefels liderado por el PSC presenta mociones contra estas familias y critica las sentencias judiciales, tratando de impedir 3 horas más de castellano a la semana para quienes lo soliciten.

Cada día son más los que no se van a dejar amedrentar por aquellos que tratan de imponer en Cataluña el pensamiento único. Las lenguas son un riqueza, cuidémoslas. Pero también nuestros hijos tienen derecho a recibir la mejor educación en su lengua materna, defendámoslos contra aquellos que quieren imponer su voluntad por encima de los propios padres y de los tribunales.

Ojalá algún día, aquellos que quieren imponer sus ideas (con la hipocresía de que sus hijos estudian en escuelas de élite privadas multilingües) recobren el sentido común, y que todos nuestros hijos puedan acceder en igualdad de condiciones a una educación de calidad, en catalán, en castellano, y como mínimo también en inglés.


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