Los secesionistas radicales de la localidad barcelonesa de Orrius, en la comarca del Maresme, tienen una forma peculiar de dar la voz de alarma cuando van al pueblo un grupo de constitucionalistas quita lazos.
Para defender la propaganda secesionista excluyente de sus calles, cuando algún ‘vigilante’ secesionista detecta que un grupo de ciudadanos decide quitarlos, tocan un cuerno para dar la voz de alarma.
En Orrius, que las calles sean de todos los ciudadanos, sean secesionistas o no, pone muy nervioso a sus vecinos más radicales.
Y recurren a un método medieval para que un comando de vecinos vaya a impedir que se retiren los lazos amarillos que contaminan y excluyen a parte de la población.
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