El mundo separatista sigue repitiendo a los cuatro vientos que son un movimiento pacífico, pero los hechos demuestran en muchas ocasiones lo contrario.
El último ejemplo lo hemos vivido hace unas horas en Tarragona, donde un energúmeno ha agredido de forma brutal a una mujer que llevaba una bandera de España, que previamente había recibido todo tipo de insultos.
La mujer agredida ha tenido que ser atendida por los servicios médicos, ya que del fuerte impacto recibido ha caído al suelo. Al ser retirada se escuchan de fondo voces que dicen que «vienen» a «provocar».
Un hecho vergonzoso y lamentable que sirve para ver hasta el punto que ha llegado la crispación y la convivencia en Cataluña.
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