
Comentario editorial de elCatalán.es
En las últimas horas han atacado la sede de Barcelona en Comú, llenando la fachada de pintadas con símbolos secesionistas y un CDR ha insultado y amenazado al periodista Miquel Giménez. Este tipo de actitudes son, y no caben disimulos, fascistas.
No se trata de criminalizar a todo el secesionismo, dado que los violentos, los que intenta amenazar y amedrentar al discrepante, son una minoría. Pero sí de denunciar que este tipo de agresiones casi siempre solo producen silencio en el bando de la ‘estelada’.
Este tipo de violencia no se apoya, pero sí que a menudo se produce un silencio cómplice que significa «yo no lo haría, porque no soy violento, pero los que han recibido el ataque se lo merecen por no ser de los nuestros».
Este manto de silencio por parte de amplios sectores de un secesionismo que, no olvidemos, gobiernan las principales instituciones de Cataluña, es el que da alas a los más violentos para campar a sus anchas.
Hasta que sean los dirigentes secesionistas los que pongan fin a este tipo de comportamiento veremos como los violentos siguen señalando domicilios, atacando sedes de partidos de la oposición, insultando y acosando en la vía pública a periodistas y a políticos no secesionistas y haciendo la vida imposible a los que no piensan como ellos.
Urge ya que el Estado de Derecho se plante y defienda a todos sus ciudadanos. Si la policía autonómica catalana no se ve capaz de parar a los más radicales, debido a sus cuitas internas o la voluntad de sus mandos políticos, han de ser las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado los que garanticen que Cataluña no se convierta en el Far West de la ley del más fuerte.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















