Este lunes, organizado por Societat Civil Catalana de Tarragona, se celebró la presentación del último libro del historiador Jordi Canal, “25 de julio de 1992: La vuelta al mundo de España». Asistieron al acto una treintena de personas, lo que tiene mérito, dado que luchar en el mismo horario con el partido de la selección contra Suiza y con el COVID parecía una tarea harto difícil. .
Jordi Canal ha coordinado una colección de libros sobre días claves en la historia de España, en los últimos cien años. Y según explicó, dadas las dificultades, decidió ser el mismo quien abordara el 25 de julio de 1992.
Para él, la inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona, el 25 de julio de 1992, fue la síntesis de una sociedad y un país nuevos, reconformados desde la Transición. Esa jornada representó, junto a la Exposición Universal de Sevilla 1992, la vuelta al mundo de España tras casi un siglo de ausencia. El gran éxito de los Juegos de Barcelona’92 mostraron a cientos de millones de personas en todos los rincones del planeta, a través de la televisión, una Barcelona, una Cataluña y una España esplendida. Para todos constituyeron una inyección de autoestima y de normalidad.
1992 fue el punto álgido del cambio de posición y de imagen de España en el exterior. Además, Madrid acogió, a principios de noviembre de 1991, la Conferencia de Paz sobre el Próximo Oriente, que reforzó el prestigio internacional de nuestro país. Y en 1992 tuvo lugar también, en la Exposición Universal de Sevilla, la II Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno y la Capitalidad cultural de Europa en la ciudad de Madrid. España se presentaba como una nación y una sociedad democrática, moderna, avanzada, creativa y llena de oportunidades.

En el tema de los Juegos fueron absolutamente claves Juan Antonio Samaranch y el compromiso personal de El Rey Don Juan Carlos. Hoy hay una clara tendencia de oscurecer este hecho y no verlo así. 1992 fue el momento álgido de una España democrática , de una Cataluña y una Barcelona, cosmopolita, abierta, plural, bilingüe, mestiza…
La Generalitat fue en el asunto muy parca, aportó poco dinero y puso palos en las ruedas siempre que pudo. Aunque Pujol y los nacionalistas mantuvieron una actitud ambigua y un tanto oscura, por una parte de cara al público aseguraban su fiel colaboración, mientras que por debajo intentaban poner trabas o bien lanzaban a sus cachorros a boicotear actos. Se regaron con mucho dinero campañas de la Juventud Nacionalista (liderada por hijos de Pujol y Prenafeta) y de la Crida, y se puso en marcha el famoso lema de: “Freedom for Catalonia”. En el fondo, el independentismo y una parte importante del nacionalismo (que todavía no era abiertamente independentista) actuó como casi siempre con una gran deslealtad. En esa tarea estuvieron en primera línea personas que luego tendrían un papel muy relevante en el procés: Jordi Sànchez, David Madí, Joaquim Forn, Jordi Pujol júnior, Pep Guardiola, y tantos otros.
El nacionalismo se asustó, pues esa no era la Cataluña que ellos querían construir y dieron una nueva vuelta de tuerca a la “construcció nacional” y en lo que fue una declaración de guerra, del “Amigos para siempre” se pasó al “enemigos para siempre”. Los nacionalistas dejaron herida de muerte, desde entonces, a una Cataluña posible que salía de los Juegos Olímpicos.
Jordi Canal terminó diciendo que es bueno recordar que hubo otros momentos donde era más fácil vivir juntos, donde era más fácil tener autoestima, incluso que era más fácil salir de los momentos de crisis como el actual y eso, a pesar de todo, nos puede dar una cierta esperanza.
NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















