En elCatalán.es hemos denunciado en diversas ocasiones la obsesión que sufren los independentistas por tratar de imponer el catalán, cueste lo que cueste, pese a que se está demostrando que sus prácticas no hacen más que perjudicar al idioma regional.
Todas las encuestas indican que el uso del catalán ha caído en los últimos tiempos, especialmente entre la población más joven. Todo ello, pese a las ingentes cantidades de dinero que se inyectan a las entidades que hacen del catalán un idioma de imposición y de parte. Hasta las propias encuestas de la Generalitat demuestran la caída en el uso del idioma regional.
La autocrítica entre los que se autodenominan ‘defensores’ del catalán es cero, y la única idea que se les ocurre es redoblar sus esfuerzos para seguir imponiendo ‘a golpe de martillo’ un idioma, y por supuesto convertir el castellano en algo residual en Cataluña. Su fracaso es evidente.
Navegando por las redes secesionistas nos hemos encontrado con un mensaje que demuestra el grado de obsesión que algunos han alcanzado con el idioma. Un profesor gerundense, así lo destaca al menos en su biografía de Twitter, ha denunciado que dos cajeras de los supermercados Bonpreu de Salt, hablaban entre ellas en castellano. Ya no tienen suficiente en denunciar públicamente cuando hablan castellano dirigiéndose a los clientes, ahora también se indignan y las señalan por hablar el idioma común entre ellas. A este punto de obsesión y de imposición estamos llegando.

NOTA: En estos momentos de crisis y de hundimiento de publicidad, elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















