¿Cómo? ¿Un japonés bueno en Vinaroz? Eso fue lo que me pregunté cuando unos amigos me hablaron de la existencia de Sukomi Vinaròs. Uno, que es de natural escéptico, comenzó a pensar si no era una localidad demasiado pequeña para albergar un restaurante de calidad de este tipo de cocina.
Pero como las dudas se resuelven comiendo decidí que lo mejor era probar sus especialidades, y dejarme de debates. Como me gusta el atún, y en los japoneses de gama baja te dan uno que parece pescado al lado de una central nuclear, comencé con sashimi, niguri y hosomaki para ver el nivel. Y superó el corte con nota, porque era de calidad. De hecho, decidí repetir, lo que siempre es buena señal. Los niguris de salmón también estaban más que ricos.
Tras la sesión de mar, tocaba la de «montaña», con la gyozas de pollo. Delicadas y sabrosas. Y ya que estaba con el pollo me lancé al teriyaki, tanto a pelo como con fideos udón con verduras. Me gustó, sin más. Cuando algo está bueno y se puede recomendar tampoco hay que dedicarse a la poesía, que uno no ha pasado del «pican, pican los mosquitos».
Resumiendo, en tierra de paellas y tinto de verano ha nacido un pequeño milagro gastronómico. Sukomi Vinaròs (Carrer de Costa i Borrás, 22) es de esas sorpresas que te alegran un verano. No es barato pero vale la pena pagar cada euro que le cobren. Si pasan por esta ciudad, no se lo pierdan.
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